



Organizada por la Real Federación Española de Caza, la Federación Castellano Manchega de Caza y el Consejo Superior de Deportes, desarrollada y promovida por el Club de Cazadores con Podenco Andaluz y Maneto y patrocinada por la firma de alimentación canina CoteCan Máxima, la prueba se celebró bajo una constante amenaza de lluvia que, si bien respetó a los conductores, perros, jueces y público durante la fase de grupos, empezó a caer cuando se disputaban los barrages de podencos andaluces y manetos.
Acudieron a la cita de Valdeolmeña veintidós podencos y nueve manetos, los cuales se distribuyeron en cuatro grupos o baterías de los primeros y dos de los segundos. El cazadero, estupendamente gestionado por Ángel Arroyo, evidenciaba el agua caída en los días anteriores, por lo que las laderas pobladas de espartos, chaparros, rodales de pequeños pinos y algunas retamas mostraban un aspecto inmejorable, teniendo en cuenta la sequía sufrida en casi todo el país hasta hace pocas semanas.
Después de la concentración y del desayuno ofrecido en la finca, se procedió al sorteo de campos y baterías para, acto seguido, siempre bajo un cielo encapotado que presagiaba agua, salir al monte.
Los cuatro grupos de podencos andaluces se repartieron en una gran ladera partida por un barranco (escenario de la final para estos perros), quedando las baterías 1 y 2 a la izquierda del mismo y la 3 y 4 a la derecha. La lluvia caída incluso la noche anterior dificultó bastante el trabajo de los perros tras los conejos, con unos rastros muy mitigados por el agua y escasa presencia de piezas fuera de las bocas al comienzo de la prueba. Aun así, en los campos 1 y 3 hubo movimiento de conejos, lo que trajo consigo levantes, carreras, latidos y hasta la caza de algún conejo a diente. En los campos 2 y 4 no tuvieron la misma suerte, aunque eso no supuso que los podencos participantes se vinieran abajo y no dejaran un rincón sin explorar.
Tras aproximadamente hora y media de concurso entre esparteras, pinos y chaparros, los jueces de las distintas baterías ordenaron amarrar a los perros, que estaban completamente empapados, y dirigirse al punto donde se habían dejado los vehículos. Después de las oportunas deliberaciones, cada pareja de jueces de los cuatro campos ofreció los resultados correspondientes, accediendo a la final o barrage los primeros podencos de cada grupo.
El primer campo fue juzgado por Alfredo Crespo, presidente del Club de Cazadores de Podenco Andaluz y Maneto, y Javier Grimaldi, delegado nacional de Podenco Andaluz y Maneto de la RFEC, quedando la clasificación como sigue: 1ª, “Corca”, podenca de talla chica y pelo corto de Alberto Gil; 2ª, “Sevilla”, de Alberto Gil; 3ª, “Morena”, de Antonio Jiménez; y 4º, “Chocolate”, de Antonio Jiménez.
En el segundo campo, cuyos jueces fueron Jesús Gurgeño y José Javier de Luis, la primera clasificada fue “Cuca”, podenca de talla chica y pelo duro de Eusebio Pérez, seguida de “Fina”, de Álvaro Peña, de “Chispa”, de Fernando Sánchez, de “Rex”, de Eusebio Pérez, de “Cala”, de Fernando Sánchez, y de “Drago”, de Javier Jiménez.
Respecto a la tercera batería de podencos andaluces, con Ximo y Fernando Vieta como jueces, la clasificación resultó la siguiente: 1ª, “Poli”, podenca de talla chica y pelo corto de Manuel Blasco; 2ª, “Chula”, de Fernando Sanahuja; 3ª, “Petra”, de Manuel Blasco; 4º, “Curro”, de Miguel Á. Bernabé; 5º, “Roble”, de Santos Cacho; y 6ª, “Zama”, de Fernando Sanahuja. Gabriel Cacho y José Luis Higueras fueron los encargados de juzgar la cuarta y última batería, en la que “Chino”, podenco de talla media y pelo corto de Antonio Sánchez, quedó primero, seguido de “Rita”, de Daniel González.
Así las cosas, y cuando ya empezaba a caer una ligera lluvia, “Corca”, “Cuca”, “Poli” y “Chino”, acompañados por sus respectivos conductores y los jueces de la final, se adentraron por el barranco a fin de dilucidar quién sería el mejor podenco andaluz del día. Fueron varios los lances durante este barrage, tras el cual los jueces tomaron la decisión de nombrar a “Corca” como ganadora de la prueba, seguida de “Chino”, “Poli” y “Cuca”.
En cuanto a los manetos, los dos grupos se desplazaron a otra zona de la finca con una vegetación algo más apretada y propia para ver cazar a esta raza. A decir de algunos participantes, la presencia de conejos en esos rodales fue escasa, pero, a pesar de ello, las dos parejas de jueces tuvieron elementos suficientes para establecer las clasificaciones oportunas de cada campo. La batería 1, juzgada por David Viejo y José Ignacio Torrejón, emitió el siguiente dictamen: 1º, “Tacón”, de Santos Bravo; 2ª, “Zurra”, de Rebeca Riaño; 3ª, “Rita”, de Manuel Alende; 4º, “Ron”, de Rebeca Riaño; y 5ª, “Chenoa”, de Santos Bravo. Por lo que respecta a la segunda batería, en la que actuaron como jueces Santiago Arribas y José Manuel, los resultados quedaron como sigue: 1ª, “Pipa”, de David Rodríguez; 2º, “Rocco”, de Rafael Martínez; 3ª, “Roca”, también de Rafael Martínez; y “Viura”, de David Rodríguez.
Al barrage de manetos acudieron los tres primeros perros del grupo 1 y los dos primeros del grupo 2, siendo la ganadora del concurso la maneta “Pipa”, a la que siguieron “Tacón”, “Rocco”, “Rita” y “Zurra”.
Con una considerable lluvia se llegó al salón de cazadores de la finca donde, después de un suculento cocido preparado con maestría por Antonio, se procedió a la entrega de trofeos y de sacos de comida de CorteCan Máxima a los ganadores de esta III Selectiva.
(Texto y fotos: J. M. G).









