



Un buen perro de sangre supone la diferencia entre cobrar una pieza que se internó herida de muerte en la espesura del monte o perderlo. Seguir un rastro de sangre no representa ninguna dificultad para el perro, ya que se trata de un rastro fuerte y persistente; lo complicado para un can es que se centre únicamente en el olor de la sangre, despreciando esos otros efluvios que en el monte encuentra a su paso.
Para ello, un buen perro de sangre debe ser tranquilo, no montar bulla y caminar pausadamente siguiendo el rastro que fue dejando la pieza. Eso sí, la capacidad para el pisteo de sangre debe ser natural en el perro, por lo que resulta infructuoso todo intento de adiestrar a un perro que no tenga condiciones naturales para ello.
No debemos olvidar que el perro pistea el rastro de sangre dejado por el animal en su huída, pero el cazador forma también parte importante en esta labor, pues es quien debe interpretar las señales de su entorno, como una rama quebrada o unas piezas movidas, para cerciorarse de que su perro sigue un buen rastro.
A la hora de ponernos a buscar una pieza, y más con el perro nuevo en estas lides, no es conveniente iniciar inmediatamente el pisteo, resultando preferible dejar que se enfríe la pieza. Si el pisteo se inicia enseguida se mezclan la demanda caliente, la demanda de otras piezas que hayamos levantado y el efluvio de la sangre, pudiendo confundir a un perro novato.
Son varias las razas de perros que tienen en su haber las cualidades arriba citadas para realizar el pisteo de piezas de caza mayor heridas, pero hoy os traemos aquí cinco de ellas, entre las que hay razas especialistas consumados, seleccionados exclusivamente para esta finalidad, como es el caso del sabueso de Baviera, hasta los polivalentes, como el socorrido teckel o el jagdterrier.
Su uso en el pisteo de sangre es una de las labores que desde antigüo se le han dado a esta raza. Este perro puede incorporarse a la caza mayor como un valioso auxiliar, ya que sus instintos y su despierta inteligencia se lo permiten. En Europa central, en países con tanta tradición en la caza mayor como Alemania, Austria o Hungría, lleva más de 100 años desempeñando este trabajo.
Desde las primeras veces que empleemos un fox nuevo en este menester sabremos ya si el animal tiene temple además de afición, pues debe centrarse en el olor de la sangre desechando los otros olores del campo. Un rasgo característico del fox es su ladrido, que emiten cuando se sienten excitados.
Es un perro de manifiesta funcionalidad, capaz de seguir la res herida durante muchos kilómetros, no exento de elegancia, recordándonos a primera vista a un braco no muy alto y algo alargado, de importante hocico y desarrolladas fosas nasales.
Seguro y perseverante, de notable agilidad a pesar de sus patas, ligeramente cortas, es la opción del verdadero especialista. Para este perro el trabajo es un premio, tiene un destacado instinto de captura y unas dotes magníficas para el rastreo. Su limitación para otras actividades cinegéticas ha frenado su expansión.
Es la mejor opción donde otros perros fracasan, como puedan ser zonas de zarzales cerrados o cubiertos de abundante maleza. Se trata de un perro cuyo estilo de caza es similar al de un terrier sin ser un terrier, y que pistea como un sabueso sin ser un sabueso, lo que le dota de una ductilidad y polivalencia muy apreciada por los cazadores.
Está admirablemente capacitado para localizar y seguir rastros de sangre, y con su ayuda recuperaremos la totalidad de esas piezas que en caso contrario se perderían. Late con fuerza y sonoridad, la voz del teckel es una de las mejores ayudas para el cazador, que le permite conocer la evolución de pieza huida.
La capacidad expresiva del teckel es asombrosa y con experiencia llegaremos a distinguir una gran variedad de modulaciones bucales como respuesta a un gran número de contingencias cinegéticas.
Este terrier alemán de caza es intrépido y valiente hasta la inconsciencia, con un fuerte instinto venatorio y un carácter combativo. Agresivo, implacable cazador, no le tiene miedo a nada ni a nadie, nunca deja un rastro, nunca perdona una pieza, es tozudo, desconfiado y representa una carta segura para aquellos que poseen un buen conocimiento del manejo de perros. Entre las actividades cinegéticas que el club alemán de la raza cuida se encuentra el pisteo de sangre.
No es un especialista en sangre, pero puede resultar útil en tales menesteres. El perro trabaja sujeto por una traílla de gran longitud. Podemos pistear la huida de la res buscando sangre en la misma y, llevando el perro atraillado, dejarle que tome el rastro dejado por la res herida. De este modo evitaremos que se produzca el alejamiento del animal, algo connatural en el sabueso español, raza que por instinto caza a mucha distancia del cazador.
(Texto: Eduardo de Benito. Fotos:Alberto Aníbal Álvarez y Maite Moreno)









o. a Hola, yo tengo un bloodhound, es un campeón siguiendo,pero si la pieza va herida sigue los kilómetros que hagan falta para encontrarla, por eso tengo que ponerle un localizador para saber donde va parar. Un saludo