Perros becaderos que no cazan para nosotros

en
Versión para impresiónVersión para impresiónEnviar a un amigoEnviar a un amigo
El “fuera de mano” es una de las expresiones que provienen del mundo de la competición y que los cazadores hemos adoptado para referirnos, habitualmente, a los perros que se alejan en demasía del conductor y que cazan para sí mismos.
perrobecada261211m
Arriba dos setters caando y abajo un percha de becada.

Son, en otras palabras, perros que hacen la guerra por su cuenta y que en muchas ocasiones resulta difícil descubrir si se trata de una búsqueda amplia y ambiciosa, movida por la gran mentalidad del sujeto, o si, por el contrario, es cuestión de falta de relación con el conductor, bien sea por deficiencias en el adiestramiento o por una genética con demasiados cruces con perros de competición, sin haber realizado un seguimiento de las capacidades venatorias y de adiestrabilidad de los progenitores, lo cual acaba, inevitablemente, acarreando serios problemas a los sufridos cazadores, que ven cómo las salidas al monte acaban por convertirse en una dura penitencia en lugar del disfrute que compartir el campo con sus perros debería reportarles.

Pero no sólo los perros de gran andadura y mentalidad son susceptibles de caer en el vicio del fuera de mano, sino que también lo podemos encontrar en individuos más moderados en su acción de búsqueda que, sin embargo, no tienen ninguna dependencia del cazador y aun cazando cerca -casi podríamos decir a tiro de escopeta-, actúan también gran parte de la jornada en auténtico estado de fuera de mano.

A modo de definición

El fuera de mano podríamos definirlo como el comportamiento del perro que realiza la acción de cazar sin establecer contacto con el cazador, sustrayendo su acción de búsqueda del control del guía, de manera que son perros que están cazando para ellos mismos y que, por tanto, suelen ser sujetos en los que la muestra es por regla general prácticamente inexistente. No se trata de perros independientes en un sentido general del término, sino de perros que no realizan una caza en equipo o -mejor dicho- que no forman equipo con el cazador.

Es importante dejar claro que no todos los perros que van por libre es que tengan este defecto. Hay que saber distinguir cuándo un perro está mal adiestrado o tiene momentos en los que su amplitud en la búsqueda hace que desaparezca la unión con el cazador, y cuándo estamos ante un sujeto que, reiteradamente y pese a los esfuerzos y la educación recibida, no caza para nosotros. Porque si bien es cierto que el fuera de mano tiene en muchos casos, sobre todo en los más evidentes, un fuerte componente genético, también es cierto que muchos perros presentan los síntomas sin tener la enfermedad, y todo por un adiestramiento inadecuado, por falta de madurez o por falta de contacto previo con sus dueños o, simplemente, porque éstos no se han preocupado de encontrar y fomentar los lazos que deberían unir siempre al cazador con su can.

Máxima dedicación por nuestra parte

Cuando el perro busca para nosotros todo va bien y es muy fácil distinguirlo, aunque en perros de gran amplitud de búsqueda y cazando las becadas, lo fácil casi nunca es la norma, por eso es tan importante que fomentemos siempre las iniciativas de nuestro perro, que procuremos siempre sacarlo todo lo que nuestro tiempo nos permita y que si no estamos seguros de cómo es en realidad nuestro perro, procuremos por todos los medios observarlo, conocerlo y evaluarlo, previamente a cualquier adiestramiento en profundidad, teniendo siempre en cuenta que el mejor antídoto para los perros que van por libre lo constituyen la obediencia básica, trabajar mucho la llamada y siempre adiestrar con refuerzo positivo, que es la manera más adecuada para fomentar los lazos con nuestro auxiliar que van a conseguir que estas conductas no aparezcan.

Así que todos aquéllos que estén ahora preparando o pensando preparar un cachorro, han de tener presente que lo mejor para erradicar conductas no deseadas es que no lleguen a producirse. Así de simple. Con cachorros y jóvenes dedicación, obediencia básica y refuerzo positivo.

Cuando estamos examinando perros jóvenes que ya tienen temperamento y de mucha mentalidad, podemos cometer el error de descartar un gran perro porque creemos que su independencia y su amplitud de búsqueda no son otra cosa que eso que venimos comentando de cazar para sí, puesto que con los perros verdaderamente grandes es más difícil determinar cuándo están cazando en conexión con el cazador, aunque recorran distancias enormes y se alejen de nosotros en la búsqueda en muchas ocasiones demasiado, y cuándo están fuera de mano, porque el concepto de fuera de mano, como venimos diciendo, no se refiere sólo a una determinada distancia a partir de la cual el perro está sin ningún tipo de control por parte del cazador, sino que en realidad se trata de una actitud del perro, por la cual nos deja fuera del equipo que está realizando la acción de cazar.

Perros a los que se les ve en clara competencia con el cazador, que aguantan la muestra al mínimo y que en cuanto vuela un pájaro delante de ellos emprenden como locos carreras para volver a levantarlo sin llegar siquiera a hacerle muestra, deben hacer que nos planteemos la posibilidad de que tengamos en nuestras manos un posible ‘fuera de mano’. Estos detalles nos van a dar un diagnóstico más fiable que la amplitud de búsqueda y que debemos tener muy en cuenta porque con la becada y los perros de mucha mentalidad es más difícil de saber, pero también es cierto que estos perros van dando una serie de señales que al buen cazador de becadas no le suelen pasar desapercibidas, sobre todo por el problema que dentro del monte supone un ejemplar de estas características, de modo que lo importante es saber cómo podemos distinguir al perro que tiene mentalidad de Gran Busca del perro que caza para sí mismo o fuera de mano, y saber también cómo podemos recuperar estos perros y hacerlos válidos para la caza.

Los perros, en el monte y en la caza en general, siempre que buscan tienen que tener precisamente un comportamiento y una actitud de búsqueda. Tienen que ir pendientes del terreno, de los cambios en la orografía, en la vegetación, de los caminos y los pasos y además ir pendientes de los demás componentes del grupo, ya sea otro perro o el cazador. Un hombre que busca algo, al que podemos ver en acción de búsqueda, tiene un comportamiento típico y allá donde lo veamos a ninguno nos pasa desapercibido, ya sea en unos grandes almacenes, en plena calle o en medio de un desierto. Esto es porque tiene una actitud de búsqueda y gestualmente envía unas señales que los demás hombres conocemos e interpretamos como un comportamiento de búsqueda.

Pues con los perros de caza ocurre lo mismo. Cuando vemos un perro buscar, como cazadores, debemos saber que está en actitud de búsqueda, debemos conocer sus movimientos, aprender a interpretar cada gesto y cada acción y comprender que los perros que están buscando o cazando, que viene a ser lo mismo, no hacen nunca nada sin un motivo que les impele a ello.

Si dentro de esa actitud de búsqueda vemos a un perro que avanza el terreno sin un sentido o que corre más lo limpio y sin obstáculos o que permanentemente está en ladera opuesta a la que nos encontramos o que nunca vuelve sobre nuestros propios pasos o que no se orienta y parece más que buscar estar perdido, tenemos un problema, aunque, como he dicho antes, el problema no provenga de aquí, ni siquiera del propio perro.

Los perros de caza deben mirar siempre a su dueño, esto es así desde siempre porque el perro es un animal que caza en manada y la colaboración en la manada durante la acción de cazar viene determinada por las señales gestuales que unos y otros se envían durante el proceso de la cacería. El hombre, el cazador, es el individuo alfa de dicha manada y el perro debe estar pendiente siempre del comportamiento y la actitud de dicho individuo alfa. Los perros que no miran a su dueño, que no lo buscan en el campo, que no lo tienen como referencia, tienen muchas posibilidades de convertirse en perros que cazan para sí mismos. Es necesario que tengan trato con los dueños, que no pasen mucho tiempo en perreras y que no estén constantemente encerrados en compañía sólo de sus congéneres. Es necesario un adiestramiento básico adecuado antes de que el perro llegue a la madurez y a su total desarrollo y tener siempre presente que para cazar becadas la llamada es fundamental y que el perro no la debe desobedecer nunca jamás… salvo si está a muestra.

(Texto y fotos: Julio Abad -De la Sobarriba-).


Su voto: Ninguno Valoración: 4.8 (4 votos)
publicidad
publicidad

20,00 €

Portabotas RTC
(Botas Hart)
20,00 €

11,00 €

40,00 €

El tigre y el marco polo
(Caza Internacional)

38,00 €