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Así debe ser el mejor auxiliar becadero

Perros para la becada, ¡a escena!

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Aunque ya se hayan producido los primeros encuentros de cazadores y perros con las becadas más madrugadoras, lo mejor aún está por llegar con esta migratoria, de ahí que recojamos a continuación un decálogo sobre el perro ideal para esta caza tan especial.
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Los drahthaars dan buenos resultados como becaderos.

1 No importa la raza, importa el individuo, y dentro de cada raza, líneas determinadas de criadores determinados. Un buen perro de becadas podrá ser bueno en un terreno que conoce y al que se ha adaptado. Un gran perro de becadas sabrá adaptarse a no importa qué sitio y encontrará becadas en ese terreno.

2 El instinto de buscar la caza y el sentido de encontrarla son las fuentes sobre las que se debe asentar un gran perro de sordas, que se sabrá adaptar así a todos los cazaderos. Un gran perro becadero es a menudo algo insumiso, lo que hará que encuentre dos veces más becadas que los perros de nuestros amigos, aunque utilicen un perro de la misma raza. Es el instinto de la caza lo que hace que un perro sea un artista.

3 Durante los dos primeros años de adiestramiento deberemos darle el máximo número posible de oportunidades de encuentro con las becadas, alternando los recorridos en pareja con un buen perro curtido y paciente y las salidas con nuestro can solo para que así adquiera iniciativa en los lugares frecuentados o que suponemos frecuentados por nuestra ave. Está claro que el sacrificio es necesario, pero merece la pena. Si en el segundo año el perro no demuestra iniciativa, nunca será un gran becadero.

4 El perro para becada no es un perro de terreno llano, ya que se ve obligado a cazar en lugares con pendientes más o menos pronunciadas, con arbustos y pastizales, pasar entre los árboles, saltar obstáculos, olvidarse de los espinos... Un perro que únicamente caza en un bosque limpio no puede recibir la denominación de gran becadero.

5 El no va más canino será aquél que trabaje la becada para enviarla hacia su dueño. Algunos grandes perros tienen este don cuando resulta imposible al cazador desplazarse hacia el perro. Los hay que rompen la muestra sabiendo que la becada apeona y se van 50-80 metros hacia delante y le dan la vuelta haciendo que regrese, bloqueándola a unos metros del cazador para que el disparo sea lo más efectivo posible.

6 Un gran perro de sordas es un apasionado de la caza. Es algo innato en él. No hará falta que le señalemos los refugios, pues el perro, gracias a su experiencia con la sorda y el biotopo, los encontrará él mismo. Tiene el sentido del lugar.

7 El perro excelente es aquél que sabe servirse de su nariz y de su inteligencia, que identificando una emanación desde lejos la sigue hasta bloquear a la presa sin asustarla, haciendo uso de su autoridad para que se quede quieta, sin intención de huir.

8 Resistencia quiere decir que el perro tiene que tener fondo, que debe ser capaz de cazar toda la jornada a un buen ritmo sostenido. Resistencia al mismo tiempo que pasión. Un perro que no se apasione por la búsqueda de la caza jamás será resistente. 

9 En montaña las pendientes son duras, la vegetación, a veces, espesa, variada, lo que facilita la defensa de nuestro pájaro. La densidad de sordas es inferior generalmente a la de otras zonas, de forma que perro y cazador no tienen que desmoralizarse. En montaña para tirar a una becada en buenas condiciones la colocación del cazador resulta fundamental y la muestra del perro debe de ser muy fija para dar tiempo a colocarse. Además, el perro será capaz de guiar a la orden sin ver al cazador. Un buen cobro es también muy apreciado.

10 En zona llana el perro debe tener contacto, nariz y coraje y no asustarse con los arbustos y las espinas. La colocación no posee la misma importancia que en la montaña. Cuando el perro está de muestra, basta a menudo con encontrarse detrás de él y la becada es abatible. El cobro se aprecia, pero no es tan necesario. Para un perro de búsqueda amplia el contacto es necesario, evidentemente. La amplitud de dicha búsqueda depende de la densidad de aves. Cuando hay pocas se aprecia un animal capaz  de ir a buscarlas y de esperar al cazador después de bloquearlas.

(Texto: Fermín Mourenza. Fotos: Maite Moreno, Míkel Torné y archivo)

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