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Los últimos días de media veda pueden servirnos de mucho después, tras perdices, liebres y conejos

Exprime septiembre con tu perro para triunfar en la general

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Aunque la media veda aún nos permite salir a buscar esas esquivas codornices de septiembre que tanto se asemejan ya a la perdiz en sus reacciones, en breve su cierre nos va a poner delante de esas semanas de tránsito hacia la temporada general.
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Cogiéndole a un braco de Weimar la codorniz que porta.

Debemos disponernos a aprovechar al máximo este periodo para entrenar de forma intensa y adecuada a nuestros perros de caza. Nunca hay que dejarse llevar por la idea de que con haber cazado tres días la codorniz ya están preparados, hay mucho aún por hacer... Ahora estamos a tiempo de aprovechar estas semanas que faltan hasta mitad de octubre para poner a punto a este equipo, trabajando sobre nuestra forma y fondo y sobre todo en la forma de nuestro perro. No olvidemos que si nosotros nos cansamos los primeros días tras unas cuantas horas de caminar, cuánto no se cansará él tras esas mismas horas de trote y carreras...

Nos toca, pues, entrenar. Trabajemos de forma intensa y progresiva, busquemos tiempo porque debemos propiciar que nuestro perro entrene adecuadamente para las posteriores exigencias en octubre, cuando el conejo comience a remolonear entre las junqueras, la perdiz se amague en mitad del barbecho, la liebre aguante en la lindera el paso de cazadores y perros cansados y poco motivados... Es el momento, ¡aprovechémoslo!

Últimas cacerías

A efectos de preparación de nuestros perros, hay que exprimir septiembre... Nos puede parecer incluso algo extraño, pero aprovechar las salidas a la codorniz en septiembre tiene el doble aliciente de comprobar cómo nuestros perros van progresando pasados ya los primeros días de caza en la media veda, y cómo su disposición al trabajo centrado y más efectivo crece cada hora que pasamos en el campo. Septiembre es el mes previo a la apertura de la temporada general de caza y por ello hay que aprovechar al máximo todos los días hábiles de que dispongamos, y esto tengamos o no codornices en nuestro coto. Estando abierta aún la media veda, a efectos de percha todos queremos colgar algunas codornices en cada salida; eso es lo deseable, pero si hay pocas o incluso ya no se ven, hay que salir igualmente por nuestro perro, es fundamental.

Ahora el perro tiene ya mejor forma, aguanta casi a la perfección varias horas de caza sin problema alguno, y este calentamiento y rodaje de motores nos pone en bandeja la progresión para que en apenas unas semanas no sólo aguante físicamente cazar mañana y tarde tras perdices o conejos, sino que logre cazar con sentido práctico y aprovechando al máximo cada momento de la cacería.

El mejor entrenamiento que puede recibir nuestro perro en estos últimos días de media veda es cazar atendiendo a nuestra presencia; el perro por dinámica va a trabajar con ganas tanto si ha mordido codornices en los días previos como si no lo ha logrado, pues tiene ansia de caza y el terreno ahora está más asequible porque comienza a refrescar. Por ello, intentando buscar cierto paralelismo entre estas jornadas de codorniz, con pájaros más rápidos y esquivos, con muchos peones en los rastrojos y linderas, y las próximas con otras piezas mayores, vamos a forzar un poco la situación y a provocar que el perro cace pendiente de nosotros, poniendo para ello en juego dos estrategias clave.

Dos estrategias

  • Una es la de cazar siempre en zigzag, primero porque así daremos seguramente con más codornices, y segundo porque de esta forma obligamos al perro a que adapte su recorrido de búsqueda a nuestra dirección de avance, cambiando cada poco y debiendo estar muy pendiente de nuestro ritmo. Esto fomenta que luego, en la general, el perro tienda a hacer lo mismo, lo que va a facilitar, entre otras cosas, que no se distancie en exceso de la escopeta.
  • La otra es la de cazar mano sobre mano, cazando una vez con el aire de cara y la siguiente -por lógica- con el aire de espalda; este ejercicio, totalmente válido y muy recomendable cazando codornices, facilita que el perro cambie inmediatamente la dirección en la que busca cuando nos ve hacerlo a nosotros, llegando a realizarlo sin la necesidad de llamarlo o de pitarle. También nos va a ayudar a que el perro entienda que cuando cazamos así queremos que insista en una zona concreta, algo necesario cuando hemos desperdigado a las perdices y los pájaros están aplastados en zonas complicadas (barbechos o parcelas de broza). Recordemos, hay que insistir en estos ejercicios, ya que en breve lo agradeceremos.

(Texto: Miguel Soler / Fotos: A. A.-Á.)




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