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Cuando la temporada perdicera avanza hacia su ecuador

Te contamos lo que debe tener un buen perro de caza de perdiz

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Tal vez cabría decir, en primer lugar, que lo prioritario es una cabeza bien templada. A partir de ahí, sus cualidades pueden ser moldeables, pero los tiempos no corren precisamente como para que les dediquemos mucho tiempo a nuestros perros de caza.
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Perdicero acompañado de un pointer y un setter inglés.
Debemos preguntarnos qué perro necesitamos, no cuál nos gusta más o con cuál soñamos, sino cuál es el más efectivo para nosotros

De ahí que la imagen y la primera impresión es la que cuenta, por lo que nos decantamos siempre por razas y ejemplares que muestran, cobran y no se alargan demasiado. Parece que pedimos imposibles y, por tanto, nos conformamos con poco; para no complicarnos demasiado la existencia... Las respuestas de muchos cazadores reflejan a menudo que los principales aspectos son éstos, cuando creo que en el fondo lo que mejor define a un buen perro perdicero (templado o no, eso vendrá después) es su vocación y la forma de trabajar el campo. Siempre será un buen punto de partida una búsqueda efectiva y bien encaminada, ya que la muestra o el cobro son requisitos que además aportan valor a ese ejemplar. Pero sin lo primero, no hay lance.

El perro de perdiz salvaje debe tener complicidad con su dueño y adaptarse a la forma de cazar de éste. De lo contrario, sólo salen complicaciones. Vemos demasiados cazadores persiguiendo a sus perros por el llano o dándoles empujones en la ladera, pero si el cazador no lleva un perro que cace de forma efectiva a su ritmo (y éste varía según las circunstancias del momento y lo que ‘pide’ la perdiz), irá siempre más pendiente de su perro que de la caza. Es entonces cuando llegará el momento en el que se desentienda de él y procurará “que al menos no me estorbe, ya cazaré yo...”.

Ese vínculo y un ritmo adecuado sirven de plataforma de impulso a todo lo demás; el perro deberá poner al máximo sus sentidos en la búsqueda, al igual que el cazador. De nada vale que el perro avance centrado y con esfuerzo, si cuando sale una perdiz descolgada de la cañada nos coge distraídos y con la escopeta en el hombro. Eso no es serio.

Se valora mucho la calidad de la nariz de nuestros perros, y lo siento, tal vez suene raro, pero casi todos huelen más o menos igual. Por capacidad (excepciones aparte), todos vienen a tener una nariz similar. La diferencia está en cómo la utilizan, qué entrenamiento tienen y cómo madura y crece la capacidad de detección de un perro u otro ante el más leve indicio, y cómo reaccionarán entonces poniéndose serios sobre rastro o viento. Digamos que lo que sirve para cazar perdices no es que el perro sea finísimo de nariz, sino que tenga la nariz bien puesta...

Sin embargo, la mayoría de los cazadores perdiceros se deja llevar por la figura, por la estética y la plasticidad en el trabajo, y a menudo no llegan a ese punto de reflexión en el que debemos preguntarnos qué perro necesitamos realmente, no cuál nos gusta más o con cuál soñamos, sino cuál es el más efectivo para nosotros.

(Texto: Miguel Soler / Fotos: A. A.-Á. y M. Torné)



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