



En Europa, América y en cualquier otra parte del mundo, cualquier cartucho entre el .243 Winchester y el .338 Winchester Magnum sirve para cazar ciervos. La elección particular dependerá del tamaño corporal del animal, la distancia de disparo que tengamos y los vientos que haya en el momento de disparar, siempre teniendo también en cuenta nuestra pericia con el rifle.
Como decíamos más arriba, los cartuchos entre los 6,18 milímetros (.243) y los 8,6 (.338) son aptos, dependiendo del tamaño del ciervo o venado y las condiciones del lance. Aquéllos situados entre el .243 y el 8x57 (.323) Mauser se clasifican como small bore cartridges (o diámetro pequeño), mientras que el .338 entra en la clase de los medium bore (o diámetro intermedio).
Por ejemplo, El .243 Winchester con puntas de 105 grains debe dejarse para manos experimentadas de cazadores a rececho, y no se le ocurra intentar parar a un venado huyendo con unos de éstos, porque se complicará mucho la vida.
A continuación, el 6,5x55 (con puntas de 160 grains), el .270 Winchester y el .280 Remington (con puntas de 160 y 175 grains), el 7x57 Mauser (175 grains), el .308 Winchester y el .30-06 Springfield (180 grains), el 8x57 Mauser (196 grains), el .300 WM (200 grains), y el .338 WM (225 grains), pueden ser empleados para abatir cualquier venado, si bien con los cartuchos más potentes se pueden esperar mejores resultados bajo cualquier situación y con menos esfuerzo personal.
De tener que escoger una batería de tres rifles entre todos los mencionados, me decidiría por uno en calibre .243 para cacerías de rececho a cortas distancias; otro del 7x57 por su precisión, por la tradición que acarrea y porque simplemente me gusta para los ciervos medianos hasta no más de 300 metros de distancia y con vientos razonables; y por último, otro del .338, en este caso para animales más grandes y condiciones más rigurosas de distancia y viento.
Además, en caso de tener que quedarme con una sola arma, me inclinaría por una del 8x57 Mauser con puntas de 196 grains, siempre y cuando la obtención de munición no fuese un problema, algo que no ocurre en Europa, pero sí en América.
Por otro lado, si desease tener garantizada la provisión de munición, escogería sin dudar un .308 Winchester. A pesar de que el .338 tiene muchas cosas a su favor, presenta las siguientes desventajas: su balística está sobredimensionada para emplearlo en los ciervos más pequeños, para muchos cazadores no resulta fácil de manejar con precisión por su retroceso y rebufo, y por añadidura la munición es muy costosa y en ocasiones puede no estar disponible; reconozcamos que no es un cartucho de difusión masiva.
(Texto: Daniel Stilmann. Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez)









