



El calibre es uno de los factores que tendremos que sopesar a la hora de comprarnos un rifle, no debiendo pecar ni por exceso (hay gente que lleva la teoría de muerte por aplastamiento, utilizando unos calibres diseñados para la caza africana y que en España son una verdadera barbaridad) ni por defecto (empleando calibres excesivamente pequeños, con lo que lo único que conseguimos es dejar en el campo animales heridos). Recomendaría todos los calibres comprendidos entre el .270 y, como máximo, el .375. Por supuesto que habrá gente que cace con calibres mayores o menores, pero la lógica y el tipo de animales que abatimos en monterías y batidas nos dice que los calibres comprendidos entre esos parámetros son los más adecuados.
En el tema de las balas, cada uno tiene sus gustos, sus marcas preferidas, aquéllas con las que se encuentra más a gusto a la hora del disparo. En monterías y batidas, las balas que debemos utilizar han de tener la potencia y velocidad adecuadas y ser blandas, de manera que cuando impacten con el blanco se deformen y produzcan el mayor daño posible. Recuerdo hace ya bastantes años, cuando en las monterías era difícil ver rifles, que un buen amigo, militar de profesión, era el afortunado poseedor de un rifle calibre .30-06, que por aquella época sólo podían utilizar los militares por estar considerado en nuestro país como calibre militar -hoy en día en Francia todavía está considerado así, estando prohibido su uso como arma de caza-, disponiendo tan sólo de munición blindada. Este amigo era raro el día que tiraba y no dejaba un guarro herido, teniendo que perder mucho tiempo en posteriores pisteos que la mayoría de las veces resultaban infructuosos. Tan lejos llegó el tema que llegué a pedirle que no usase el rifle con esa munición, pues las balas, si acertaban con algún hueso, paraban, pero si no, como no se deformaban, hacían un pequeñísimo agujero de entrada y otro exactamente igual de salida, con lo que el animal moría, pero muy lejos del sitio en el que se le tiraba.
El uso de un accesorio óptico como es el visor resulta cada día más frecuente, siendo mayoría los cazadores que lo utilizan. No es debido a la necesidad de realizar disparos largos, pues en la gran parte de las monterías la distancia de tiro rara vez superan los cien metros, sino más bien para una correcta puntería, siendo difícil que si metemos al animal en la cruz del visor y corremos un poco la mano, el disparo yerre su blanco. Además, la gran variedad de modelos de visores, de aumentos fijos o variables y de distintas características, hace que siempre haya uno que se adecue a nuestras necesidades y a nuestro rifle, facilitándonos realizar el disparo en las mejores condiciones. Así, tener un buen visor para nuestro rifle se convierte en unos de los ‘mejores trucos’ para mejorar en nuestros resultados de tiro.
Si empleamos visor, deberemos tener la precaución de ponerlo con pocos aumentos, pues de lo contrario corremos el riesgo de que cuando entre algún guarro no veamos más que pelo, siendo difícil apuntar al sitio adecuado e incluso llegarlo a meter en el campo de mira. El visor ideal para una montería es de 1,5-6 aumentos o de 1,25-4 aumentos. También se utilizan últimamente algunos holográficos.
(Texto: Alberto Aníbal-Álvarez. Fotos: Archivo).









