



De hecho, estamos ante una variante de la que sólo se fabricarán ciento cincuenta unidades, con un equipamiento muy completo y un precio “de derribo”: 69.950 €. Una cifra que, sin la correspondiente promoción, alcanza los 80.710 € que verán reflejados en la ficha técnica. Por ello, si usted, querido lector, estaba pensando en adquirir un Range Rover Sport, corra, ahora mismo, a un concesionario, a ver si queda alguno.
La marca británica ha lanzado esta versión pensando en aquellos clientes que buscan una imagen más deportiva, algo a lo que contribuyen las llantas de aleación de 20 pulgadas “Diamond Turned”, con neumáticos en medida 275/40. Otros detalles representativos del exterior son la rejilla frontal, las salidas de refrigeración laterales en color negro y los cristales traseros tintados “Privacy”. Dentro del equipamiento funcional, esta edición especial incluye los faros bixenón adaptativos, con sistema de conexión automática de la luz de carretera, y el sistema de cámaras “Surround” que, a través del monitor central, ofrece una panorámica completa del vehículo. Un dispositivo muy útil, ya sea circulando por ciudad o en conducción fuera del asfalto, puesto que las generosas dimensiones del Range Rover Sport (su anchura supera, de largo, los 2,0 metros) son un importante inconveniente a la hora de maniobrar o transitar por caminos estrechos.
En el párrafo anterior, hemos tocado un tema que merece ser analizado, el de la conducción por campo. Aunque por desgracia, la principal función de muchos todoterreno sea la de hacer de “autobús escolar” todas las mañanas, lo cierto es que, en este caso, nos encontramos ante un 4x4 “de verdad”. Como no podía ser de otro modo, el Range Rover Sport está equipado con el excelente dispositivo “Terrain Response”, que permite adaptar, hasta en cinco modos diferentes, “Conducción general”, “Hierba/Hielo/Nieve”, “Barro/Surcos”, “Arena” y “Arrastre rocas”, diversos parámetros de la transmisión, la suspensión y la respuesta del motor, al terreno sobre el que estamos circulando. Se trata, con toda seguridad, de uno de los sistemas más eficaces del mercado, tanto por rendimiento como por lo intuitivo que resulta su uso. Por algo, es un Land Rover…
Por su parte, en carretera se muestra como un modelo extremadamente cómodo, a pesar del bajo perfil de los neumáticos. En autopista y autovía, los kilómetros se suceden casi sin darnos cuenta. De hecho, pocas berlinas de lujo pueden presumir de “mimar” tanto a sus ocupantes. Otra cosa es cuando aparecen las curvas. Lo cierto es que no se trata de un coche “torpe”, al menos, si tenemos en cuenta su peso (más de dos toneladas y media). Incluso los frenos aguantan un trato exigente, bastante más de lo esperado. Pero las inercias que genera su carrocería, unidas a una dirección bastante lenta y a un cambio automático que no es un prodigio de rapidez, invitan a dejar nuestra “vena” deportiva para mejor ocasión.
Si algo merece ser destacado en el Range Rover Sport, es su motor. El 3.0 TDV6, dotado de doble turbocompresor, es toda una “fuerza de la naturaleza”. Con 245 CV y 600 Nm de par a sólo 2.000 rpm, cumple, perfectamente, con lo que se espera de este modelo. El sistema de turbocompresores secuenciales (uno, de geometría variable, actúa hasta las 2.500 rpm, momento en el que entra en acción el segundo, de geometría fija) proporciona un empuje constante a la vez que contundente. De hecho, merecería un sobresaliente, si no fuese por un consumo bastante más alto que en sus rivales directos, con similar potencia, motivado, en gran parte, por el mencionado peso y por un coeficiente de penetración aerodinámica bastante desfavorable.
Para concluir, es necesario destacar el posicionamiento del Range Rover Sport dentro de la gama Land Rover. Descartando al Freelander 2, un todocamino, y al Defender, cuya clientela es muy diferente, nuestro protagonista se posiciona, por precio, a medio camino entre el Discovery 4 y el sibarita Range Rover. Al primero, incluso, se le puede considerar un rival directo, si bien no alcanza el grado de refinamiento de su “hermano”. Y que quieren que les diga, cuando uno se acostumbra a ciertos lujos, es difícil volver a la “cruda” realidad…
(Texto: Rogelio Camargo/Altagama. Fotos: FYP Photo).










estoy totalmente de acuerdo de que quiten el permiso de armas al cazador que este borracho...siempre que lleve el arma consigo.... encima..´´. ....y cargada....... si no es asi noooo......porque crearia un precedente..... los medicos beben los curas benben los politicos beben y beben y buenben ha beber si por esa regla de tres estariamos todos.sin permisos de lo que fuese,,,,,