



Una cálida recepción de los asistentes y participantes, seguida de una detallada presentación del nuevo proyectil de Winchester, denominado Power Max Bonded, dieron pasa a la primera toma de contacto con las nuevas escopetas.
Una vez los diferentes asistentes hubieron visto y palpado las distintas unidades puestas a su disposición en los salones, se pasó con ellas a su “hábitat natural”, esto es, el campo de tiro. En diferentes turnos y bajo la desapacible influencia de un más que intenso y frío aire del norte, los asistentes tuvieron la oportunidad de demostrar sus habilidades tratando de sacar todo el jugo a esta excelente y novedosa superpuesta, la B725, en sus dos versiones, tanto la Sporter (tiro) como la Hunter (caza), herederas de la mítica B525, disfrutando de las innovaciones de este último modelo que afectan a partes tan significativas del arma como la báscula, el gatillo o los cañones, aunque llegan más allá, afectando incluso a la cantonera o los chokes.
Varias cajas de cartuchos después y con el suelo teñido del naranja propio de los platos rotos, se procedió a la comida/despedida celebrada en el restaurante de las espléndidas instalaciones del complejo de la Real Sociedad de Tiro de Somontes.
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(Texto y fotos: IA Sánchez).









