



¿Acaso nuestros perros no huelen la caza sin viento en el morro? El viento hay que saber aprovecharlo para cazar, buscando las ventajas en cada momento y no olvidando que a veces es más provechoso forzar la caza y salir a contra del viento que obligarnos a recorrer el cazadero sólo hacia donde el viento nos llega directo a la cara a perros y cazadores. Ahora con las codornices, y en breve con las patirrojas, podremos comprobar las ventajas de un viento ‘bien gestionado’ por nuestro perro bajo nuestra dirección.
El viento de espalda a veces es necesario en determinadas circunstancias. Sólo con perros de nariz inversa, perros que no discriminan adecuadamente la dirección del peón, podemos tener problemas. El perro puesto con frecuencia a contra del viento aprende a sacar pecho y buscará más despacio: va y vuelve, rodea, encara nuestra posición; y esto se consigue habituándolo en los campeos a esta dinámica, alternada en ratos de caza en postura. De esta manera, el perro debe aprender a cazar con el viento procedente desde cualquier dirección.
La perdiz no suele apeonar con el aire de espalda cuando el viento es fuerte. Si las plumas se le ahuecan de forma repetida por el viento, da la vuelta a su huida, se amaga o vuela, pero rara vez apeona. Así, dicen los más veteranos, es cuando “les duelen las plumas”. Con esta consideración, en muchos terrenos (incluso llanos) merece la pena forzar el avance y encarar el viento cuando sabemos que las perdices apeonan por delante. Hay que ir muy atentos, pues o bien vuelan y debemos tirar rápido, o son fijadas por el perro en una u otra vuelta. Entonces esta perdiz suele salir en vertical, si está ya fuera de su querencia, o a contraviento, lo que facilita el disparo. En estas situaciones el perro suele quedarse puesto muy cerca, por lo que el pájaro rara vez sale con el viento de cola (debería saltar en dirección a la cabeza del perro), saliendo en vuelo bastante frenada.
Y los días sin viento, ¿qué hacemos? Pues muy sencillo: ¡cazar! Sin viento aparente, el perro caza perfectamente, localiza caza y pone pájaros sin problema alguno. Puede que, como mucho, detecte la pieza algo más cerca.
Esto es lógico. Pero entrando bien a las parcelas, lograremos que su nariz detecte los peones de las codornices o, más adelante, la perdiz amagada en la lindera o entre las brozas. Es más, los perros habituados a cazar sin viento aprenden a sacar recursos y localizan muy bien la caza. Y cuando un día se presenta con viento de cierta importancia, son capaces de localizar la caza a distancias increíbles, más incluso que los perros acostumbrados a cazar casi siempre con mucho viento.
(Texto: Miguel F. Soler. Fotos: Archivo).










Miguel que razon tienes...hay algo mas bonito que un perro haciendo una muestra a contraviento?,cuando parece que van a romperse la cintura al girar tan rapido para mostrar esa pieza que ya habian rebasado...esa muestras de "latigazo" son las que mas me ponen,jejejejeje.
Un abrazo y buena caza.