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Nos vamos a cazar conejos entre las esparteras

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En plena época de descaste conejero vamos a abordar en este artículo de Paco Mateo cómo cazar con productividad uno de los escenarios más típicos para la caza del conejo, las zonas de frondosa y apretada espartera o atocha, refugio perfecto del rabicorto.
Cazar en esparteras sin perro es muy complicado; pero con perros tienen el encanto de permitir que los de muestra cacen con libertad, pues los conejos aguantan muchísimo y la frondosidad de las matas deja que los perros marquen y pongan la pieza.
Hay que parcelar el cazadero y acudir a las zonas donde tengamos mejor tiradero, dejando las más tupidas para ir en cuadrilla

De entrada, el tapiz conformado por las atochas o esparteras da la sensación de ser resguardo para la caza, a la que en teoría podremos sorprender con cierta facilidad y llegar a tirar con soltura, a buena distancia, y esto, hablando de la caza de conejos en verano, tiene un gran atractivo.

Y es verdad, pero ojo, que estas facilidades encierran otras dificultades que quien no caza habitualmente en terrenos de esparteras desconoce, y llega a desesperar cuando una y otra vez sale el conejo y no logra verlo en la huida o no puede tirarlo, pues se cubre enseguida. Sí, sale pisado, pero se tapa en un segundo e imposibilita el disparo.

Por ello hay que parcelar el cazadero y acudir a las zonas donde tengamos mejor tiradero, rodales de esparteras mejor que esas manchas continuadas en el suelo que no dejan ni ver de qué color son las piedras, dejando las zonas más apretadas y con menos pasillos para ocasiones en las que cacemos en cuadrilla, pues así, con varias escopetas, a veces se mejoran los resultados.

Cómo entrar al conejo encamado

Cazar en esparteras sin perro es muy complicado, podemos dar algunos repasos al rececho, pero intentar tirar conejos al salto, cuando el día ya está despuntado o en mañanas de viento, sin perro, es tan complicado como intentar cazar codornices sin su ayuda.

Si nuestra dinámica se mueve en este sentido debemos aprovechar desde que comienza a verse por la mañana, momento en que podemos sorprender algunos conejos gazapeando por los pasillos o claros, y hasta que dejemos de ver conejos moverse, poco más o menos cuando el sol está ya subiendo; a partir de ahí, aprovechando el regreso de la jornada, -que será corta pues este terreno da pocas oportunidades al cazador sin perro en cuanto el conejo se encama-, podemos pisar algunas atochas de lindero del manchón por si tenemos la suerte de que salte alguno.

Con perro, todo más fácil

Cazando con nuestro perro la cuestión varía, la espartera tiene el encanto de permitir que los de muestra cacen con libertad (el calor y lo duro del terreno los irá a acercando a la escopeta poco a poco en la jornada), pues los conejos aguantan muchísimo y la frondosidad de las matas deja que los perros marquen y pongan la pieza.

En cuanto veamos los perros rabear en torno a un rodal de espartos hay que acudir cerca y valorar muy rápido cuál puede ser la salida del conejo, pues en cuanto salte tendremos algunas dificultades para abatirlo, sobre todo la facilidad para taparse al cruzar otras esparteras, lo que unido a que los perros salen encima del conejo, hace que debamos situarnos en un buen lugar.

Un error habitual es ponerse justo encima de la espartera que encierra el conejo encamado, esto deja verlo muy bien de salida pero en cuanto recorra unos metros, escasos aún para poder tirar, dejaremos de ver su carrera y tendremos a los perros en línea, con lo que el disparo será peligroso, debiendo evitarlo siempre que los perros vayan muy cerca de la estela de huida del conejo.

Por ello, como los perros deben aguantar la muestra un poco antes de que los mandemos entrar aprovechemos para situarnos; busquemos a derecha o izquierda por dónde podemos ver mejor el conejo en su huida y localicemos los posibles claros donde esperar su paso y disparar. Con la práctica y conocimiento del terreno, acabamos aprendiendo por dónde suelen huir los conejos, siendo el tiro trasversal más productivo que el de en línea en la mayoría de los casos.

La salida y el disparo

El conejo siente cuando se acercan los perros, al igual que nota perfectamente cuando el cazador pasa justo al lado de la mata donde está amagado, a veces pisamos esa espartera, dejamos la escopeta apoyada en ella para beber agua, y aguanta allí, muchas veces nunca sabremos que estaba allí...

Estas matas dan tal cobijo por su frondosidad y resistencia (pasa algo similar con las aulagas apretadas del monte bajo) que los conejos sólo salen cuando ya no ven otra opción.

Si el terreno no deja calles o huecos para que nos situemos en las inmediaciones y debemos esperar justo en la mata donde está el conejo, tenemos dos comportamientos que nos pueden ayudar a abatirlo, dependiendo de si el terreno es llano o estamos en pendiente, siendo este segundo el que más problemas depara en el momento de dejar suficiente separación para poder tirar.

En esparteras llanas hay que dejar que el conejo salga, aunque lleve los perros encima en los primeros metros lo más normal es que en unos regates los desconcierte lo suficiente para ganar distancia de separación, y a partir de ahí tiende a buscar zonas poco apretadas para ganar distancia, ahí es donde hay que estar atento para tirar con cierta comodidad.

Si el terreno está inclinado, la situación puede variar en su complejidad, siempre que no podamos colocarnos algo distantes de la mata donde está el conejo para tirar con comodidad. Si el tiradero es recto es más complicado, pues deberemos estar encima de la espartera en cuestión y esperar hacia dónde sale el conejo, y atentos, si los perros acorralan mucho por debajo (lo suelen hacer si son perros nuevos y nos ven a nosotros por el otro lado) el conejo muchas veces termina saliendo justo por donde estamos nosotros.

Aquí todo es variable menos una cosa, en la mayoría de los casos debemos tirar rápido y bastante cerca, de otra forma no podremos hacerlo viendo el conejo, ya que por la inclinación y la cantidad de matas a nuestro alrededor termina tapándose muy pronto en la huida.

En estos lances se impone un disparo a tenazón pero con vista, es decir, no tirar a la desesperada, sino apurando la distancia máxima posible de separación del conejo antes de que se tape definitivamente.

(Texto: Paco Mateo. Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez y Maite Moreno).


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