Trucos para cazar liebres

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Pocos animales son tan escurridizos y misteriosos como la liebre. Muchos cazadores hacen de este lepórido el objetivo de sus cacerías cuando comienza la temporada general. En este artículo encontraremos buenos consejos para cazarlas.
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Una liebre en el campo.

Pieza siempre alerta y buscada por el cazador al salto o el que avanza en mano por llanos y laderas, la liebre se ha vuelto protagonista desde hace unos años de una modalidad que aprovecha su abundancia en determinados terrenos donde llega a causar importantes daños a la agricultura: el ojeo de liebres. Así, la liebre, que reacciona en función de cómo esté el tiempo y el campo, suele entrar bastante confiada a la línea de puestos, pues huye de los batidores. Pero ojo, que no es tiro fácil la mayoría de las veces. No hay que dejar que la liebre se nos venga encima por querer asegurar el disparo. Con choke de tres estrellas, o dos en cazaderos muy limpios, a la liebre se le tira con sexta en cuanto entra allá a treinta metros, procurando no asomarnos por encima de la escopeta, pues dejaremos los tiros bajos.

La liebre cruzada

Es, sin duda, la liebre que se lleva más tiros y menos plomo en el cuerpo cuando salta delante de la mano y la cruza a cuarenta metros por delante. Y, sin embargo, es la que con más efectividad acusa uno o dos impactos, pues el flanco de la liebre es sumamente sensible, mucho más que los cuartos traseros. Se suelen dejar los disparos traseros siempre, e incluso bajos si nos asomamos demasiado para verla correr. ¿Qué hacer?, pues sencillamente tomar la trayectoria por detrás, seguirla y adelantar mucho, insisto, mucho porque cruza retirada de nosotros; incluso podemos respingar un poco los cañones si la distancia es ya un poco larga, forma habitual de muchos cazadores para acertar con algunos perdigones por encima de la liebre, buscando pulmones y cabeza.

La liebre entre la pámpana

Desde los primeros días de la temporada general de caza y hasta mediado noviembre, cuando los fríos hacen mella, la cepa de la vid cuenta con abundante ramaje y hojas, la pámpana, refugio y escondite ideal para la caza del llano. Que en la viña suele haber bastantes liebres es algo conocido por todos, pero no siempre esta abundancia implica facilidad a la hora de intentar abatirlas. Con mucha pámpana, la liebre sólo se deja ver bien cuando nos arranca por delante y en la misma calle que llevamos, pero cuando salta algo retirada y en oblicuo, su carrera es difícil de seguir. En estos casos hay que mirar bien semiencarados y, en cuanto la vemos pasar por una calle, adelantamos la escopeta en esa dirección y tiramos directamente a la calle siguiente en la carrera de la rabona, que es por donde irá cuando allí llegue el disparo

Doblete de liebre y perdiz

Los primeros días de caza, los terrenos con mucha cubierta y buena densidad de caza deparan lances afortunados como el de la posibilidad de hacer un doblete de perdiz y liebre. Esto suele ocurrir casi siempre pasada la media mañana, cuando los pájaros ya están movidos y amagados en cualquier cepa queriendo pasar desapercibidos. No siempre es un doblete puro, pues no suelen arrancar a la vez, pero sí la segunda pieza tras el disparo a la primera. Por ello, siempre que tiramos una perdiz o una liebre en estas condiciones de caza abundante, nunca bajamos la escopeta del todo, permaneciendo semiencarados hasta pasados unos segundos, un tiempo prudente en el que, de haber por allí una segunda pieza, saltará.

Liebres en celo

A lo largo de la temporada, y generalmente entre noviembre y enero, en más de una ocasión vemos corrillos de dos o tres liebres que se mueven muy por delante, siendo esto síntoma claro de celo entre ellas o de la llegada de “las liebres de la sierra” con el inicio de nevadas importantes. Si te arrancan dos liebres a tiro, primero tiramos a la que sale hacia la izquierda, pues tenemos siempre mayores opciones de abatirla por el giro de nuestra cadera hacia ese lado, que favorece un adelanto acertado; a continuación, enfilamos a la segunda, hacia la derecha, y adelantamos el doble que a la primera, forma de corregir nuestro menor giro hacia nuestra diestra.

(Texto: Miguel F. Soler. Fotos: Archivo).


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Es la fotografía de liebre encamada más bonita que he visto en un barbeccho.
ENHORABUENA

Gracias Miguel Ángel!!

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