



Ahora nos toca cazar solos, sin perros, y lo haremos en cuadrilla, promoviendo alguna pequeña batida en los manchones más frondosos, en mano y al salto, o solos, con la única compañía de nuestra canana y escopeta.
Junio y julio son épocas de calor, por lo que habremos de llevar el equipo justo para no fatigarnos más de la cuenta. Ropa amplia y de colores claros, a ser posible de tonos beige o marrón muy claro, que absorven menos el calor; y botas livianas, de tejido ligero y del tipo de media caña.
Asimismo, resulta imprescindible el uso de sombreros o gorras –con preferencia del primero, que nos protege mejor la nuca del sol-, crema de protección solar y una mochila igualmente ligera.
Si solemos cazar nada más amanecer, debemos avanzar mucho más atentos a la media distancia que a los metros anteriores a nuestro avance; pensemos que a esa hora el conejo está moviéndose aún, no está encamado, y si nos empeñamos en ir pisando matas tiraremos pocos y la mayoría se moverán por delante sin que lleguemos a verlos.
En esta dinámica de caza al salto es interesante recorrer el borde del monte con el llano, estando atentos a los rodales de brozas cercanos, que debemos coronar y rodear luego por su perímetro, así como visitar los majanos que tengamos cerca.
La mayoría de los disparos los realizamos entre 15 y 20 metros, algunas veces a un poco más, por lo que para hacer percha en esta primera parte de la mañana, atenderemos a los conejos que se mueven del llano al monte según avanzamos, adelantando bien y no bajando demasiado la punta de la escopeta, pues muchos lances serán a conejos atravesados.
En cuanto el campo se comienza a calentar los conejos se encaman, por lo que si optamos por comenzar la jornada más tarde, y por ende con más calor, habitualmente disfrutaremos de más lances, si lo nuestro es cazar al salto y sin perro disfrutando de un buen número de ocasiones.
Si buscamos tirar conejos encamados, a nuestro paso, y sobre todo si cazamos en laderas y zonas de asomadas con monte bajo, resulta más provechoso que, en lugar de comenzar a cazar temprano, dejemos que el conejo entre a las matas a encamarse para sestear. Así, recorriendo luego las zonas querenciosas, iremos levantando un buen número de conejos que además saldrán casi siempre a excelente distancia de tiro.
Eso sí, donde cacen aficionados tempraneros no acudamos justo después a intentar cazar al salto, pues tendremos pocos conejos encamados y muchos encerrados.
Como referencia válida para la caza de conejo en verano sin perro, diríamos que necesitaríamos un buen cartucho de treinta gramos, perdigón de octava, y a tirar con tranquilidad a todos los que nos salgan.
Casi todas las marcas tienen cartuchos de esta carga o similar; nos valen también de 28 gramos y de 31-32 gramos, si estamos más adaptados a ellos. De hecho, los mismos cartuchos que se fabrican para destinarlos a la caza de perdiz en ojeo son los que mejor nos van a ir en estas fechas para revolcar conejos al salto.
Suavidad en el disparo, apertura óptima a media distancia y perdigones habitualmente con dureza media o baja, hacen de estos cartuchos unos referentes para el cazador de conejos de verano. Además son cartuchos que abaten con facilidad la caza, que recuperamos además sin destrozo, algo que no ocurre si disparamos cargas pesadas y perdigón grueso en estas fechas de calor.
(Texto: Miguel F. Soler. Fotos:)









