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Primeros lances con conejos, liebres y perdices

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En este reportaje encontraremos los trucos imprescindibles para que nuestros disparos, colocación... nos den los mejores frutos tras las tres especies emblemáticas de la caza menor en nuestro país.
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Magnífica percha de perdices.

Conejos

La viña tiene cada año más conejos y si aprovechamos bien las primeras jornadas en las que los rabicortos están aún aquerenciados en las parcelas donde las cepas tienen buena cobertura de sarmientos con pámpana, tiraremos más de los esperados y muchos a muestra o levante de nuestro perro. Las zonas más querenciosas son las cuatro o cinco calles de la viña cercanas a las paredes de piedra, linderas o majanos, las pequeñas hondonadas en plena viña, y las inmediaciones de liegos y pequeñas parcelas de olivar. No tengamos prisa, se caza mejor el conejo en las viñas a partir de media mañana que a primera hora, a partir de las diez u once de la mañana los conejos sestean con tranquilidad entre la frondosidad de los sarmientos, aguantan mucho y nos permiten disfrutar del trabajo de nuestro perro.

Imprescindible: situarnos bien para tirar cuando arranque el conejo pues si caemos en el error de situarnos detrás de nuestro perro en muchos lances el perro saldrá pegado al conejo y no podremos disparar, mejor buscar posiciones segadas y con varias calles de viña como tiradero.

Perdices

Sin duda la pieza reina de este escenario de caza, no entendemos cazar en una zona de viñas y mosaico de otros cultivos sin la presencia de bandos de perdices en los primeros días de la temporada. Uno de los secretos para colgar perdices entre viñas es cazar sin agobios ni prisas, hay que mover pájaros y comenzar a intentar acercarnos cuando notamos que se quieren ir aguantando en el terreno, precipitarnos o comenzar con el tiroteo nada más despuntar el día enerva a las perdices y las descoloca de su querencia, con lo que nuestra estrategia tal vez no llegue a funcionar como debiera.

Imprescindible: repasar con calma los límites de las parcelas de viña en vaso, cazar en zigzag los liegos, rodear y luego cruzar los pequeños olivares, y entrar a los rastrojos y barbechos casi a última hora. Y una recomendación, nunca demos por asegurada una perdiz que abatimos hasta que no la hemos colgado en la percha, una viña cuajada de pámpana en octubre es un laberinto para dar con una alicorta, pues nuestros perros no están centrados aún por falta de “rodaje”.

Liebres

Busquemos las liebres en las zonas con suelo menos pedregoso pues ahora estarán encamadas en las cepas con buen escape. Aún no toman las linderas pues se sienten seguras en la viña, así que aprovechemos estas próximas jornadas antes de que la pámpana se tueste y las primeras heladas y vientos dejen los sarmientos pelados, para cazarlas en las zonas con mayor cobertura. Poco a poco irán tomando encames en zonas más complicadas y disimuladas, al igual que tenderán a buscar los suelos más pedregosos para sestear conforme bajen las temperaturas.

Imprescindible: tirar a media distancia, ya que solemos precipitarnos y tirar las liebres demasiado cerca, aprendamos a mejorar nuestra posición para evitar que la liebre se tape con las cepas de las calles de alrededor de su arrancada. En las parcelas de espaldera se tiran muy bien en el último recorrido avanzando por la segunda calle del extremo de la viña, pues salen bastantes hacia el descubierto.

(Texto: Miguel F. Soler. Fotos: Archivo y shutterstock).


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