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¿Cuál es el ideal?

Perros conejeros

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Al margen de que cada cual tiene sus costumbres a la hora de salir al campo tras la caza, como el conejo va a más y su caza en verano se está consolidando, podemos debatir sobre los perros conejeros que mejor se adaptan a su caza en verano.
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Setter inglés con un conejo.

Para descubrir si nuestro perro está en disposición de cazar bien conejos en verano y, sobre ello, si tiene capacidad y calidad suficiente para, contra el calor, la ausencia de humedad, la dificultad de localizar referencias olfativas, etc., ser un valor a considerar para nuestras salidas cinegéticas tras los rabicortos. Nosotros mismos solemos equivocarnos cuando valoramos la capacidad y la calidad de nuestros perros tras ese rato de caza a primerísima hora, la cual todavía presenta en el ambiente cierto frescor y humedad, con algunos conejos abatidos más por nuestros disparos sin conexión con el trabajo efectivo del perro que por levantes o muestras directas a la pieza.

Nos equivocamos, porque colgar cinco conejos así, por el ruido de los perros a primera hora, no dice nada. Posiblemente no sabremos que no tenemos un buen perro o que no promovemos que llegue al campo en las mejores condiciones y preparación para que pueda demostrar si tiene nariz, cuerpo y actitud conejera, ya que, un día tras otro, colgamos caza.

Pero no es la cantidad, es la calidad, y para comprobar el nivel y el potencial de nuestro perro deberemos esperar un poco más, dejando que caliente bien en esa primera parte de la cacería -mientras, podemos tirar algún conejo que se escurra, pues a los perros ya enseñados no les afecta, otra cosa es cuando iniciamos a un cachorro-, y entrar a cazar cuando el calor comienza a apretar y los conejos se amagan y aguantan la llegada de perros y cazadores.

Ahí es donde comienza el verdadero trabajo de nuestro perro, justo en ese momento. Así pues, con piezas sesteando y al resguardo del sol es cuando podremos ir comprobando su trabajo, su dosificación, sus reacciones, cómo toma y parcela el cazadero, cómo entra a las matas y cómo registra y gestiona las emanaciones antes de concretar una muestra efectiva.

Sin abusar de la duración de cada jornada por las condiciones tan adversas, sí podemos estirar un rato más del habitual, aunque pasemos un poco de calor, siempre que nuestro perro esté bien entrenado, alimentado e hidratado y se pueda refrescar de vez en cuando, aunque sea acudiendo al coche a por agua o llevándolo a algún bebedero o balsa que tenga el coto. Podemos decir que el perro que a partir del momento en que casi todo el mundo está ya de regreso (y esto a veces es en torno a las nueve de la mañana) caza durante un rato más y lo hace con capacidad, es el que va a poner algunos conejos, el que nos va a permitir cazar con ese dominio del lance que te permite un buen perro y el que, en definitiva, va a poder mejorar, curtirse y crecer en la caza, esto es, el que podrá sobresalir tanto en ésta como en otras modalidades con caza brava y dura por delante.

Pasto, brozas, cardos, la muestra...

El mayor potencial del perro de muestra en la caza de conejos en verano no está en lo limpio ni en lo muy apretado. El escenario deseable y donde más conejos solemos tirar en verano son las parcelas que tienen cardos, pasto y brozas, las laderas y cañadas de monte bajo, los bancales y aledaños de cultivos e incluso los olivares, zonas donde, con un poco de suerte y sabiéndose situar el cazador, el tiradero no es demasiado complicado. Estos cazaderos son los ideales para un buen perro de muestra centrado, que no salga como cuando caza en enero. El perro inteligente y bien campeado se va adaptando a lo cotidiano, y si lo estamos campeando desde varias semanas antes de abrir la temporada de verano, sabrá perfectamente que no puede hacer tonterías, pues luego paga la factura del agotamiento y de la necesidad de agua de forma impulsiva.

De entrada aconsejo no acudir directamente a donde pensamos que podemos tirar varios conejos gracias a nuestro perro, pues si en la primera parte, cuando el perro está aún calentando y no está totalmente centrado con nosotros, entramos en ese escenario, puede que los conejos que un poco más tarde podríamos haber tirado a perro puesto se muevan, se alerten e incluso se encierren en algún caso. Nuestro objetivo es tirar conejos a muestra o a levante del perro tras localizarlos, por ello todo este planteamiento con un solo perro que cace acoplado a la escopeta lo cambiamos por el grupo de varios perros. Todo es muchísimo más complicado. Sinceramente, si vamos a cazar en gancho puede que esto de salir con perros por aquí y por allí depare resultado para quien está apostado delante de nuestro avance, pero para el cazador de escopeta y perro simplemente es una pérdida de oportunidades y lo lleva, además, a no contar con buenos perros conejeros.

Pensemos que la ventaja para tirar conejos a perro puesto en verano radica en la rapidez con la que éstos se encaman en cuanto va calentando el amanecer, lo que sumado a la ocultación que provocan las matas o las brozas permite que aguanten mucho. Existe poca emanación fácilmente localizable por un perro que simplemente recorra el campo, pero el perro que se adapta, que caza tranquilo (sin la presión de otros perros, cachorros, etc.) y que sabe que estamos pendientes de su trabajo para tirarle el conejo, saca partido de esta ocultación y a la más mínima referencia olfativa marcará o pondrá el conejo. Como vemos, la cosa cambia.

Mejor uno centrado que tres a lo suyo

Sólo seremos capaces de disfrutar de la caza verdadera y con sentido si acompañamos por el cazadero a un perro centrado y que caza de verdad. Serán uno o dos, pero en cuanto subimos de número y pretendemos abarcar mucho, ya se sabe, poco logramos apretar, y esto en la caza se traduce en efectividad y en sacar partido más adelante de cada una de las jornadas bien desarrolladas, de cada lance bien gestionado.

Cazar en un terreno asequible para un perro es la mejor opción. Debemos centrarnos y cazar con él y para él en respuesta al trabajo que realiza para nosotros, pues, cuando un perro está metido en la dinámica de esta caza dura y sufrida y logra a cada rato ponernos un conejo tras otro, nosotros debemos responder y estar siempre atentos, bien situados y bien dispuestos a abatir esa pieza que tanto trabajo ha costado a nuestro perro.
Hemos comentado que varios perros trasteando a su ritmo y cada cual por libre pueden dar percha, pero nunca será una caza comparable con la que se logra disfrutar con uno o dos perros de muestra centrados, con oficio y aplicados en el cazadero. Éste es otro nivel, y mientras no lo veamos así, no nos esforzaremos lo suficiente para tener perros de valía y oficio. Los perros que cazan por libre, con el cazador pero sin estar acoplados, compitiendo, se desfondan antes, y lo malo es que hasta ese momento prácticamente están desfogando, es decir, no se centran, se presionan entre ellos y acaban más pendientes los unos de los otros que del hecho de estar todos involucrados en la caza que tienen por descubrir. Podemos decir que estos perros saltan del remolque con estrés y no lo sueltan hasta que están derrengados, apenas una hora después, justo cuando en otra disposición comenzarían a poner conejos y nosotros a cazar de verdad.

(Texto: Miguel F. Soler. Fotos: Archivo).


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