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Claves de los lances a pájaros duros y fuertes

Perdices, últimas oportunidades antes del reclamo

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La temporada perdicera va avanzando hacia su final en buena parte de nuestra geografía y nosotros apuramos las últimas jornadas para intentar colgar las últimas perdices de esta campaña cinegética.
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Tirando a perdices a últimos de temporada y un par de patirrojas cobradas.
Lo ideal es estar predispuestos a pensar como las perdices, a ser tan bravos como ellas y a reaccionar en el momento adecuado

Ahora hay que lidiar con pájaros duros y fuertes, con astucia y picardía de sobra para burlar a perros y cazadores. No es fácil colgar dos o tres a estas alturas, pero hay terrenos donde, con valentía y bastante suerte, se puede llegar a poblar la percha. A falta de las últimas jornadas de caza en nuestros campos, la impresión general es que ha sido un año irregular en cuanto a perdices, con buenos bandos en muchas partes. La cuestión es que está siendo un año en el que hemos colgado perdicillas, y por estas fechas aún podemos llegar a tirar algunos pájaros en cada jornada, perdices ya muy experimentadas y que nos lo ponen realmente complicado cuando queremos llegar a ellas, pero que en un momento determinado pueden acabar saliendo a buena distancia de tiro.

Las jornadas que nos restan para cerrar la temporada van a estar caracterizadas por la bravura de las perdices, por el excelente estado de forma de nuestros perros de caza y por un buen nivel de tiro y capacidad para ir detrás de los pájaros por nuestra parte, después del ejercicio que llevamos tras meses de caza. Hacen falta piernas, cabeza y buena capacidad de aguante e incluso de sufrimiento para poder cazar perdices en estas fechas por muchos terrenos, sobre todo allí donde los pájaros han decidido meterse en los grandes llanos, o en las sierras donde en un par de vuelos se nos perderán para el resto de la jornada, debiendo subir y bajar continuamente para recorrer los puntos más calientes del cazadero.

Y como lo que está claro es que queremos aprovechar hasta la última jornada, lo ideal es estar predispuestos a pensar como las propias perdices, a ser tan bravos como ellas y a saber reaccionar en el momento adecuado para dirigirnos allí donde deben estar los pájaros, todo rodeado de un buen estado de tiro para responder en el momento culminante del lance que tanto nos ha costado conseguir.

Pájaros largos

Será lo más habitual tirar perdices largas, a menudo muy por encima de la distancia habitual en meses anteriores. Pero hay que afinar muy bien el cálculo de esa distancia, pues a veces estamos valorando como largas a perdices que vuelan, nos cruzan o se arrancan a 35-40 metros, siendo pájaros que podemos abatir con un cañón cerrado y un buen cartucho, aunque eso sí, actuando con rapidez y precisión. Perdices pisadas ahora vamos a tirar pocas, pero esto no quita para que en cualquier momento, en una asomada, en una hondonada de un barbecho o cazando una lindera o pedriza, nos arranque una galleando y bastante cercana. Ahí hay que “reportarse”, como decían nuestros mayores, dejarla volar bien (estaremos tirando con choke cerrado, seguramente) e intentar que los nervios no se nos desborden, tapándola bien y adelantando lo justo, pues éstas son perdices fáciles que, sin embargo, fallamos con demasiada frecuencia.

Doblete a últimos de temporada

Es otra de las particularidades que tienen las últimas jornadas de la temporada perdicera, y es que en cualquier momento, y con pájaros ya emparejados, podemos tener a nuestro alcance la realización de un doblete, algo que como mucho suele acontecer de vez en cuando a primeros de temporada, pero que muchos desconocen ahora, a últimos. Así, ante la arrancada de una pareja de patirrojas, siempre hay que centrarse en la que tengamos en mejores condiciones de tiro para intentar asegurar un lance, y si vemos que cae al disparo, sin desencarar nunca, enfilaremos a la segunda y rápidamente adelantaremos en un intento de abatirla.

Chokes cerrados y buen cartucho

Resulta imprescindible salir al campo con una escopeta provista de chokes cerrados y buenos cartuchos, que lleguen bien a distancias medias y largas, pues la dinámica más habitual será la de tirar a pájaros esquivos, silenciosos y relativamente largos. El choke cerrado tiene una gran ventaja cuando las perdices arrancan a bastante distancia, y es que además de permitir un agrupamiento más centrado a mayor distancia, permite adelantar bien y sin miedo, ya que el plomeo volará más alargado que si tiramos con chokes medios o abiertos, es decir, si adelantamos tres metros por delante a una perdiz cruzada, tenemos más posibilidades de abatirla aunque en realidad el adelanto ideal fuese de dos metros, pues lo alcanzaremos con la ‘cola’ del plomeo. Hay que tirar un buen cartucho, habitualmente de entre 34 y 36 gramos, en séptima o sexta según preferencias, aunque con 36 gramos podemos recurrir a sexta, ya que se compensa un poco la pérdida de granos al aumentar el volumen con la mayor carga de los cartuchos.

(Texto: Miguel Soler / Fotos: Shutterstock y A. A.-Á.)


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