Media veda 2010 (V)

Balance positivo de la caza de codorniz al cierre de media veda

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Nuestro colaborador Miguel Ángel Romero vuelve a ElCotodeCaza.com, y lo hace con un repaso a esta media veda que da ya sus últimos coletazos y que, en líneas generales, ha sido mejor con respecto a la anterior, cumpliendo las expectativas en muchos casos.
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Este año hay sembrados muchos cultivos verdes sin cosechar, lo que unido a los muchos pollos que han ido creciendo a lo largo de la media veda, ha propiciado una campaña aceptable de caza de codorniz.
Las codornices este año han preferido las vegas y lugares húmedos a los antaño querenciosos páramos

Salimos de un invierno sumamente húmedo y nos metimos en una primavera soleada, con la suficiente humedad como para terminar una buena sementera. En ese momento se dejaron bastantes charcos que terminaron siendo corros improductivos donde crecieron las malas hierbas que no se cosechan, y que son excepcionales para las codornices por las semillas de las hierbas silvestres y el cobijo que las proporcionan cuando el cereal ha sido cosechado y la paja se ha recogido.

La excesiva humedad a lo largo del periodo de crecimiento de la cosecha también propició que nacieran especies subyacentes en todos los sembrados, que hicieron y siguen haciendo las delicias de las codornices.

Eso sí, todos quedamos atónitos ante las heladas de los últimos días de mayo y primeros días de junio, donde hasta las golondrinas se murieron; y como siempre, hubo tormentas considerables que estropearon muchos nidos.

La cosecha veraniega comenzó pronto y terminó tarde precisamente como consecuencia de lluvias, nieblas y fuertes rocíos, que imposibilitaron cosechar en el tiempo previsto por los agricultores y por quienes fijaron las fechas de apertura de la caza de codorniz en media veda.

En resumen, que nos encontramos ante una buena entrada de codornices, si bien una parte de los nidos sucumbieron con las heladas de finales de mayo y las consabidas tormentas. Pero las codornices volvieron a criar tardíamente y eso está propiciando que haya codornices durante toda la media veda por no poderse marchar al ser pollos y porque la madre jamás los abandona hasta que no se valen por ellos mismos.

También se han concentrado cantidades de codornices fuera de lo normal en maizales, girasoles, patatas, remolachas, alfalfas y demás cultivos verdes en época de media veda, pero en estos lugares no se puede cazar, aún cuando nunca falta algún sinvergüenza que los invade él o que mete a los perros para luego presumir de haber conseguido grandes perchas donde los demás las hicieron menores.

Las codornices estaban en vegas y humedales, no en páramos

Las codornices este año han preferido las vegas y lugares húmedos a los antaño querenciosos páramos, aunque ello no quiere decir que en los páramos no haya ninguna, pues corros que salen fuera de toda lógica los hay por doquier.

Antaño, cuando se fundaban pueblos, era indispensable para su mantenimiento que estuvieran ubicados a la orilla de un río o de un manantial, con las pertinentes zonas húmedas o vegas donde cultivar los productos hortofrutícolas necesarios para vivir, de ahí que la mayoría de los pueblos tenga una zona de vega o húmeda y otra zona seca, además de los montes, claro está.

Si en esas zonas húmedas hay suficientes linderas, aguadutos, terrenos baldíos y además se alterna el cereal con los productos verdes sin cosechar como los antes citados, los cazadores dirán que este año ha sido excepcional, siempre y cuando se hayan juntado pocos cazadores en el humedal, pero si hubo muchos, las codornices se perrean y enseguida se esconden en los maizales y girasoles o entre otros productos sin cosechar, motivos todos ellos por los que los cazadores dirán en ese caso que hubo pocas codornices en ese lugar.

Yo he hablado con gente de gran credibilidad y en el mismo coto unos me decían que mal y otros que bien. Eso me ha llevado muchas llamadas y no pocas averiguaciones, junto a alguna metedura de pata precipitada que nunca di por sentada. La temporada hay que calificarla cuando se termina, si bien es cierto que en muchos cotos después del tercer día de caza queda poco o nada.

Si esas zonas verdes de los pueblos se han convertido en monocultivos donde no hay fincas en las que se pueda cazar, los cazadores se irán al páramo y dirán que ha sido un año malísimo. Esto ocurre con frecuencia como consecuencia del paulatino abandono de los pueblos.

Así, quienes hayan pagado tarjetas de cotos donde predominen los páramos dirán que ha sido mal año, pero si han cogido tarjetas donde predomina la vega con fincas de cereales y pajas suficientes como para aguantar a la codorniz, dirán que ha sido un año bueno.

Claro, para cuando los del páramo se enteraron de que las coturnas estaban en la vega, ya se habían zurrado el primer día y luego no es igual. Pero si el coto no estuvo saturado de cazadores, hubo codornices para todos en su justa medida, que es la media de la docena por día y poco más, excepción sea hecha de los de la boina, que como están allí, se llevan las de ellos y las de los demás.

Los errores de los 'mapas' de abundancia o carencia de caza

De la codorniz se sabe poco o nada, y cualquier científico serio avalará esto que termino de enunciar. No se saben ni las codornices que habrá el día de la apertura, pues la víspera se pueden marchar y de todos es sabida la gran predisposición que las codornices tienen a las micromigraciones a la menor alteración climática o de manejo de las cosechas en el campo, salvo que estén criando.

Las hembras que tienen nido o polladas se quedan aún cuando nieve, a no ser que se las estropeé el nido o se les maten los pollos, pero los machos y las hembras sin nido ni crías van de acá para allá sin un aparente orden ni concierto; y este año se está registrando un movimiento de 'africanas' fuera de lo normal.

Cabe preguntarse, ¿cómo se puede trazar el mapa de la abundancia o carencia de codornices al día siguiente de la apertura? Pues estando mal informados o escuchando lo que se quiere oír, o bien tomando un tamaño de muestra que no se puede extrapolar. ¡Hay que ser más formales! No se pueden trazar mapas de abundancia o carencia a no ser que los hagamos por cotas, y entonces tendríamos un mapa que nada tendría que ver con los convencionales.

Esto se haría con un Sistema de Información Geográfica (SIG) que permitiera seleccionar terrenos por cotas, y así se vería de maravilla; y si se cruzara la citada información con la de la PAC, se empezaría a tener una información fundamental, pues muchas cotas bajas son de monte y de monocultivos vitivinícolas u hortícolas (entre otros) y ahí no hay codornices. Con herramientas así y muestreos periódicos, enseguida se sabría donde están las codornices.

Este año hay muchos maizales y demás cultivos verdes sin cosechar y enseguida se han corrido las codornices a ellos, lo que junto a los muchos pollos que han ido creciendo a lo largo de la media veda, han propiciado una campaña aceptable en los citados lugares hasta el final.

(Texto: Miguel Ángel Romero. Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez)

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