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Cartuchos para la liebre

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No es raro que estando habituados a disparar cartuchos de cargas elevadas, en el caso de las cacerías de liebres se vean cartuchos de 36 y 38 gramos con bastante frecuencia, incluso hay quien emplea cartuchos magnum, cuando para la liebre no hacen falta.
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Cartuchos para la liebre.

Es más, estar “amparado” en cartuchos fuertes lo que provoca es que tiremos liebres muy largas, y las herimos sin cobrar. Siendo equilibrados a la hora de sopesar en su justa medida las necesidades de cartuchería para cazar liebres diremos que, en circunstancias normales, con un buen cartucho de séptima y 32 gramos se abaten las que salten a buena distancia, si no rueda es que hemos apuntado mal, esto está claro; tan sólo en el caso de quien emplea escopetas semiautomáticas y suele tirar con chokes medios (***) podemos ir a cartuchos de séptima en 34 gramos, que ayudan un poco por un lado a cubrir mejor la carrera de salida por delante, y a ganar algo más de densidad en disparos laterales, aunque la escopeta ideal para la liebre siempre es la de dos cañones, se abaten más, y mejor. No debemos ampararnos en cargas elevadas para asegurar las liebres, la liebre es grande y no va tan rápida como parece, es peor no encarar bien que disparar con carga moderada. Recordemos, séptima para mitad de temporada desde el principio, y en terrenos donde se justifique pasar a sexta hasta finales, 32-34 gramos como mucho, y que salgan todas las que quieran...

¿Una pieza dura?

A la liebre se la tiene por una pieza muy dura de abatir, incluso se magnifica bastante pues hay quien aconseja tirar por sistema con cartuchos de carga elevada y perdigón de quinta o cuarta, cuando esto ni es lógico ni necesario; no negaremos que hay días en los que las liebres salen muy avisadas -sobre todo en días de viento, liebres en celo o que vienen de otras zonas por el frío o la nieve- y vemos cómo nos quedamos cortos incluso con perdigón de sexta, pero en estos días, mejor no tirar arriesgando pues vamos a plomear a liebres que se marcharán heridas y sin que las cobremos, y hacerlo solo sobre liebres que salten o crucen a buena distancia, insistiendo siempre alguna sale a tiro. De cualquier modo, a los aficionados que confían en el perdigón grueso, recomendarles que no cierren demasiado el choke, un cartucho de 36 gramos de quinta o cuarta en un full choke es una bala hasta muchos metros de distancia, y liebre que alcancemos centrada por debajo de los treinta metros, la dañaremos en exceso. Las más duras de abatir son siempre las que saltan ya retiradas y salen por delante, pues solemos dejar los tiros un tanto rezagados y aún viendo que la plomeamos, se suele ir o a veces termina por ser cogida por el perro a bastante distancia; las que cruzan, si adelantamos bien, son muy fáciles de abatir, y si van ya algo largas, elevando un poco el tiro las veremos rodar sin problemas.

Cotos lebreros

Llevamos unos años en los que están proliferando los cotos donde la pieza principal, y bastante abundante, es la liebre. Esto ha modificado claramente tanto las estrategias como el equipo de los cazadores, que ya no tienen a la rabona como complemento a la percha perdicera, sino que salen cada domingo a intentar cubrir el cupo de liebres, e incluso a lo largo de la temporada solo cazan esta pieza. En estos acotados hay que tener una disposición clara a los lances habituales y optar por un equipo especializado donde la pieza clave es la escopeta, y entre las diferentes configuraciones posibles, sin duda, una escopeta de dos cañones mejor que una semiautomática. Y es que hay una gran razón de peso: al tirar sólo liebres aprendemos a valorar bien las distancias y el margen que hay que dejar para tirar con seguridad, por lo que se saca más ventaja con una secuencia de dos disparos para dos distancias, que con un solo choke para todo, aunque tengamos tres disparos. Así, en cotos donde la mayoría de lances se producen cercanos, con liebres que arrancan cerca, **** y ** y buenos cartuchos. En cotos donde cazamos en mano o en gancho a veces, lo mejor es la disposición clásica, *** y *, con ellas podemos cubrir mucho mejor todas las distancias.

(Texto: Paco Mateo. Foto: Archivo).

 


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