



El proyecto arranca de la preocupación ante el declive progresivo de las poblaciones de perdiz roja autóctona en prácticamente toda su área de distribución, que comenzó en los años 60 y que se hizo especialmente acusado durante los años 80 y 90. La pérdida de calidad del hábitat y la excesiva presión cinegética aparecen a ojos de algunos autores como las dos principales causas, aunque también las prácticas agrícolas y ganaderas, la presión de los predadores, las repoblaciones incontroladas y la mala gestión contribuyen a esta situación.
A ello se añade la acumulación de evidencias de que en poblaciones de granja, e incluso en libertad, existe introgresión de genotipos de perdiz chukar (Alectoris chukar), a pesar de que la ley prohíbe las sueltas de perdices pertenecientes a otra especie diferente a la autóctona Alectoris rufa o de sus híbridos con otras especies. La mezcla entre perdiz roja y chukar se debe a que la cría en granja de estos híbridos tiene notables ventajas productivas en cuanto a facilidad de manejo o mayor producción de huevos.
Fruto de esta preocupación, Fedenca impulsó un primer proyecto, ya finalizado, denominado “Estudio de métodos genéticos para determinar hibridación en la perdiz roja”, en el que actualmente participan cinco laboratorios europeos (IREC, IRTA, SG-UCM, FB-UCM y ANTAGENE de la ONCFS), y que permitió establecer 23 marcadores con los que detectar, con una potencia teórica aproximada del 100, 99,9 y 95,4%, híbridos con un 25, 12,5 y 6,25 % de carga genética de perdiz foránea (chukar),del que ya hablamos extensamente en ElCotodeCaza.com.
Ahora con esta herramienta se pretende dar un paso más allá: la elaboración de un “Mapa español de pureza genética de la perdiz roja (Alectoris rufa)”, que está dirigido por la Fundación Fedenca en colaboración con la Fundación Biodiversidad –dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino- y coordinado por el Doctor en Veterinaria José Antonio Pérez Garrido, autor de varios estudios sobre recuperación de la perdiz roja, repoblaciones y comportamiento en el campo de perdices de granja y silvestres.
Este proyecto, que se desarrollará en tres temporadas, se marca dos objetivos principales: establecer el mapa español de pureza genética de la perdiz roja por comarcas provinciales, y elaborar un mapa de caracterización y ecotipos de perdiz roja en España, partiendo de la base de datos y muestras biológicas requeridas para el objetivo anterior.
La consecución de estos dos objetivos permitiría averiguar a medio y largo plazo qué poblaciones carecen de introgresiones foráneas, lo que facilitaría, por ejemplo, que las administraciones favorecieran una protección de las zonas que tuvieran perdices puras, que se pudiera regenerar zonas ‘contaminadas’ de perdices híbridas con ejemplares procedentes de esas zonas ‘puras’, y a nivel de la granjas, sustituir aquellos reproductores que sean de dudosa procedencia por otros traídos de las zonas identificadas como ‘puras’ o sin hibridación.
El proyecto del mapa genético se realizará en tres temporadas. En esta primera campaña se llevará a cabo una recogida de muestras en ocho comunidades autónomas que se adhirieron anteriormente al “Estudio de Métodos Genéticos”: Andalucía, Castilla y León, Castilla La-Mancha, Comunidad Valenciana, Cataluña, Galicia, Madrid y Murcia.
En cada una de ellas se establecerá como unidad de estudio una provincia (cada que será seleccionada por la comunidad autónoma) que se dividirá a su vez en unas 15 comarcas que presenten características orográficas, climatológicas, de hábitat, de densidad de perdices e incluso de tradición y aprovechamiento cinegético similares, que se consideren suficientemente representativas y cuyos resultados puedan considerarse extrapolables al resto del territorio provincial.
En cada comarca se tomarán al menos diez muestras de perdices cazadas. Esta labor la realizarán veterinarios homologados por Fedenca o las Administraciones participantes, que serán además independientes y ajenos a los cotos donde se tomen las muestras.
Este facultativo, tras determinar su sexo y edad, tomará datos del peso, longitud corporal, envergadura alar, diámetro del pecho, diámetro y anchura del tibiotarso o longitud del tibiotarso del ejemplar abatido; así como tres fotografías (una lateral de la cabeza, otra ventral de cuerpo entero y otra dorsal de cuerpo entero) que permitan apreciar variaciones en la tonalidad del plumaje. El veterinario también tomará muestras de la lengua, el hígado o plumas del obispillo para la extracción del ADN, así como de heces para el estudio sanitario de la población de perdices y un ala, que se introducirá en un sobre específico.
Estas muestras biológicas se enviarán a los laboratorios de genética del consorcio que indique Fedenca para hacer los análisis genéticos de introgresión de genoma de perdiz chukar en perdiz roja. Todos los laboratorios llevarán a cabo el mismo protocolo de análisis, basado en la identificación de los 23 marcadores seleccionados en el anterior estudio. También se realizará un estudio sanitario de las poblaciones de perdices, centrado en la detección de presencia/ausencia e intensidad de enfermedades parasitarias propias de la especie.
Con los resultados obtenidos en el análisis genético se confeccionarán tablas de resultados de las comarcalizaciones realizadas y agrupamientos de resultados tratando de identificar macropoblaciones con similares características genéticas y morfológicas. Todo ello llevará a la elaboración final de mapas de distribución de la pureza o contaminación genética de las poblaciones de perdices en estudio.
A continuación, en la segunda y tercera temporada se realizará el muestreo de otras provincias de las comunidades autónomas participantes tratando de completar el mapeado.
Fedenca, además de contar con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y las autonomías interesadas en el proyecto, busca también la mayor colaboración posible de cazadores de las zonas a estudiar, ya que son ellos lo que facilitarán el acceso a las perdices cazadas para la toma de muestras.
Desde Fedenca creen que “sin la colaboración de los propios cazadores el desarrollo del proyecto es totalmente inviable”, por lo que animan a todos los interesados en colaborar a ponerse en contacto con Fedenca, para establecer una red de colaboradores a medida que se vayan estableciendo las zonas de estudio. “Una vez más, los cazadores tenemos que seguir presentándonos como verdaderos artífices de la conservación de un recurso natural único como es la perdiz roja autóctona, desmontando esa imagen denostada de que el cazador únicamente piensa en tirar tiros”, explican desde esta institución.
(Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez y Shutterstock)









