Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para facilitar y analizar la navegación de sus usuarios y proporcionarle una mejor experiencia en el uso del mismo. Si está de acuerdo siga navegando o pulse en ACEPTAR. Ver más detalles.
Media veda 2013 (III)

¿Por qué cada año hay menos codornices en nuestros campos?

Versión para impresiónVersión para impresiónEnviar a un amigoEnviar a un amigo
Voy a comenzar este artículo de la serie sobre la media veda zanjando el tema de la abundancia o carencia coturna, diciéndoles que el bajón fuerte de codornices se produjo hace años, con la concentración parcelaria que destruyó su hábitat.
La codorniz se queda en la medida que se la deja sitio para ello, dependiendo más o menos de factores meteorológicos, de tratamientos fitosanitarios y de un sinfín de elementos desconocidos que inciden sobre la cosecha y su posible hábitat.
Hoy hay las codornices que hubo siempre en proporción al hábitat que se les deja y al veneno que reciben

No contentos con ello, el campo se está envenenando constantemente para resultar en un laboreo atroz que no tiene en cuenta para nada a la violada y maltratada biodiversidad española.

La codorniz se queda en la medida que se la deja sitio para ello, dependiendo más o menos de factores meteorológicos, de tratamientos fitosanitarios y de un sinfín de elementos desconocidos que inciden sobre la cosecha y su posible hábitat.

Esto no quiere decir que un año de gran cosecha sea un gran año de codornices, pues resulta una sandez mayúscula frente a un ave paleártica. Igualmente es una tomadura de pelo decir que hay muchas o pocas en toda España porque haya muchas o pocas en el pueblo de quien lo manifiesta con buena fe, pero intoxicado por el entorno.

Tengan en cuenta que hay muchos intereses creados frente a la media veda, incluyendo el empeño ¿conservacionista? de cerrarla. De alguna manera nos tienen que meter miedo a quienes vemos los desmanes de los sucesivos gobiernos y en vez de cobrar, como los susodichos, pagamos por lo que otros envenenan, maltratan, no denuncian  y emponzoñan.

Se está metiendo miedo con el cierre de la media veda y eso no es cierto, pues hay las codornices que hubo siempre en proporción al hábitat que se les deja y al veneno que reciben. Tal y como hemos podido ver por los estudios de la Seo/BirdLife con unos dientes de sierra muy promediados y sus excepciones tanto por abajo como por arriba. Luego, a la hora de cazarlas, depende mucho del laboreo llevado a cabo y de la conciliación de las fechas de la cosecha con las del periodo de caza, lo que suele ser siempre un despropósito mayúsculo.

Las que entran, las que se cazan y quienes las cazan

Las codornices siempre entraron en nuestro país a partir de mediados de marzo y durante todo el mes de abril, quedándose un contingente importante en la mitad sur peninsular a nidificar para luego volverlo a hacerlo en el norte, aquí tanto los padres como la primera prole.

Pero no se dice claramente que en las mismas fechas también entra un importante contingente codornicero en la mitad norte peninsular, eligiendo, muchas de ellas, las ricas y bien cultivadas praderas norteñas del Valle de Mena, Valle de Tobalina, Las Merindades y otras zonas. Si vienen y no encuentran las condiciones adecuadas para criar en el sur o en el norte, se van de España por otras rutas muy poco explicadas todavía.

Por cierto, el año forrajero ha sido muy bueno y apenas se han viso codornices. Si mucho se las maltrata en el laboreo cerealista, peor se las trata en la España de las praderas en producción sin ganado no estabulado o semiestabulado dentro.

Pero de eso nadie dice nada debido a que las que pueden y no perecen bajo el sofisticado aparataje del laboreo forrajero, se van en mayo o junio después de haber perdido sus nidos. La mayor pérdida de nidos e incluso de codornices adultas se produce al cosecharse la hierba o el forraje. Las de las praderas nunca, salvo excepciones, llegaron a la media veda aun cuando suelen hacer escalas muy sonadas cuando vuelven a África.

Pero esas codornices se las caza a la chita callando y a lo mejor no vuelven a aparecer hasta dentro de cinco años. Los “estudiosos” no van a hacer muestreos por los prados, pues sale el señor Matías con la garrota y ni redes ni ostras.

Nosotros, los cazadores de a pie, recogemos las migajas y dejamos algo de madre a base de pagar mucho dinero y de dar mucha guerra para salvar de la quema toda la biodiversidad y no sólo lo que cazamos. Gracias a nosotros, viven muchos del cuento (por el momento).

Encima de robarles el hábitat, se lo envenenamos

Este año verán varias (aunque no muchas) fincas con amapolas y otras malas hierbas que son una bendición para la codorniz. Si están así es porque no han podido entrar los tractores a fumigar por la lluvia, y aun cuando lo han hecho con avionetas no tiene el mismo efecto por los tendidos eléctricos, los vientos dominantes, por la altitud media recomendada, por la cantidad de pueblos que hay que salvar y por otras razones.

También hay perdidos que no se pudieron sembrar por falta de tiempo entre unas lluvias y otras. Pero ya todos se han arado. Otros cultivos por su ubicación recibieron más lluvia de la debida y también se han arado. Pero algún perdido queda todavía.

Sepan que muchos productos fitosanitarios se vierten, sin ningún reglamento, mientras las codornices están criando o aposentadas en las fincas aspergeadas con semejantes medicamentos.

Los ¿ecologistas?, naturalistas y demás salvadores venden por ahí que gracias a ellos se ha conseguido la prohibición de tres nicotinoides, pero no es así. Se han prohibido por demostrar durante años que se cargan a las colmenas de toda América y por ende las de sus lacayos de Europa. Los “salvadores oficiales” no han conseguido nada.

Prohíben durante dos años los nicotinoides, a partir de diciembre de 2013, como consecuencia de la presión ejercida por los sindicatos agrarios y por las organizaciones de apicultores de toda Europa. Y los han prohibido bajo un descontento generalizado y orquestado de los más que grandes, grandísimos agricultores y los inmorales de las multinacionales del veneno. Los señores ecologistas atan la burra donde les manda el amo. Y el amo es quien les paga.

Un ejemplo de los venenos

El Glifosato de la multinacional Monsanto se esconde bajo muchos productos fitosanitarios. El más común es un producto químico letal para el campo que se denomina Roundup, muy utilizado en la moderna agricultura para secar campos que van a labrarse, o secar, por ejemplo, las ramas de las patatas que van a cosecharse para evitar los problemas que dan esas ramas a las modernas cosechadoras de las patatas, pongo por caso.

En España se echa veneno agrario a tutiplé en todos los cultivos y en el caso de los cereales se echan para combatir diversas enfermedades que aumentan año tras año en beneficio de las multinacionales de los venenos agrícolas y en detrimento de los agricultores, quienes poco a poco van arruinándose en silencio.

Me estoy refiriendo a productos como el Moncut, el Lovit o el Amistar. El veneno llega a las linderas, aguadutos y a todo refugio coturno. Y eso que no les he citado los venenos criminales de las semillas oficiales y no oficiales que ahí quedan sus sedimentos y no precisamente como recuerdo.

Claro, el no poder entrar a tratar el campo ha provocado enfermedades. Hoy en día no se podría recoger ni un comino si no es tratado con la química impuesta que arruina a los agricultores y se lleva por delante la biodiversidad. Pero de eso a los conservacionistas les han mandado tocar de pasada y callar de inmediato. ¿O no?

(Texto: Miguel Ángel Romero Ruíz. Fotos: Shutterstock y Autor).


Su voto: Ninguno Valoración: 4.7 (15 votos)
publicidad
publicidad
225,00 €

169,00 €

Visor nocturno Bresser NV-5x50
(Telescopios y visores)
279,00 €

249,00 €