Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para facilitar y analizar la navegación de sus usuarios y proporcionarle una mejor experiencia en el uso del mismo. Si está de acuerdo siga navegando o pulse en ACEPTAR. Ver más detalles.
En terrenos muy llanos, desprovistos de vegetación y sin mataderos a simple vista

10 consejos infalibles para cazar perdices ‘a pulmón’

Con las perdices por delante nunca sabremos si veremos y no colgaremos, si después de patear barbechos y laderas, de estar subiendo y bajando cañadas, cruzando olivares, repasando las viñas, nos la jugarán en el momento crítico y nos dejarán planchados...
Perdices_Pulmon_M
Buen ramillete de patirrojas logrado por este aficionado junto a su drahthaar en un cazadero muy llano.

1 La perdiz, al margen de modalidades, se caza con inteligencia. Hay que saber cazarla con la cabeza antes que con las piernas o el dedo que aprieta el gatillo. De ahí que la veteranía sea un grado en la caza de la brava patirroja y el conocimiento de los terrenos, las querencias, las costumbres, las reacciones según esté el tiempo, etc., sean tan importantes para lograr propiciar los lances.

2 Hay condiciones, terrenos e incluso perdices tan bravas que requieren un comportamiento muy particular por parte del cazador para llegar a colgar unas cuantas; se trata de esos territorios demasiado llanos, desprovistos de vegetación, sin mataderos a simple vista, espacios donde las perdices suelen escapar de las estrategias normales que el cazador perdicero pone en juego en otros terrenos.

3 En este tipo de terreno que a menudo rehúsan muchas cuadrillas que saben la dificultad de cazar allí, hay perdices, incluso en densidades altas, debido a que al cabo de la temporada se le quitan muy pocas a cada bando. En estos pagos duros, lisos, las perdices nos ven desde muy lejos, y nosotros también las veremos igualmente a mucha distancia; es el terreno donde sólo cazadores muy fuertes, decididos, con tesón y con capacidad de sufrimiento, sacan partido a su trabajo.

4 A ritmo normal, cazando en el llano, la perdiz suele actuar de varias maneras. Encontramos desde lugares donde las perdices se separan y juegan con nosotros de una en una en cuanto las presionamos un poco, hasta terrenos donde el bando está toda la mañana toreando al cazador, guiado por el ‘rey de bando’, ese gallo experimentado y patriarca que en su vuelo se lleva todas tras él y que con sus regaños y advertencias tiene a la defensiva continuamente a todo el bando.

5 Estos espacios piden cazadores con piernas y pulmones para seguir y presionar las perdices hasta que éstas comienzan a ponerse nerviosas y rompen sus estrategias de defensa habituales, desistiendo de huir y propiciando que nos puedan salir algunas a tiro.

6 Para cazar ‘a pulmón’ se necesita una buena forma física y un buen fondo de resistencia, a la par que un gran conocimiento de la perdiz y su caza y de una picardía cinegética muy acusada.

7 Cuando vamos cazando en mano, o al salto en solitario, y vemos que por delante llevamos perdices, es necesario ejercer una determinada presión con nuestro ritmo para propiciar en unos casos que las perdices vuelen y en otros apeonen sin llegar a arrancarse en vuelo, siempre con la finalidad de conducirlas allí donde el cansancio y el temor por nuestra presión las lleve a amagarse en cualquier mata.

8 En el llano, la perdiz es mucho más difícil de cazar, pues a menudo no hay mataderos a la vista y parece que el campo no da opciones a que la perdiz encuentre un lugar apropiado para quedarse e intentar burlarnos. En estos casos, a las patirrojas es necesario presionarlas más de lo habitual, a un paso muy vivo, rápido, decidido y sostenido, para intentar que no lleguen a descansar nunca, ni a dejar de apeonar ni de volar una vez y otra hasta que decidan romper esa estrategia y pasen a intentar burlarnos aplastándose en el suelo.

9 Hay que llevarlas muy rápido, apretando el paso, moviéndolas de acá para allá continuamente, sin darles respiro, con presión y presión, de manera que no se nos despisten. Los buenos cazadores ‘a pulmón’ dicen que cuando ven a la perdiz apeonando ya es suya casi siempre, aunque ello suponga un duro trabajo durante muchos minutos, incluso horas pateando y corriendo el llano.

10 Cuando las vemos apeonando delante, rápidas, es preciso fijarse si lo hacen agachadas o con el cuello recto y hacia arriba, ya que normalmente en el primer caso quieren burlarnos escurriéndose a derecha e izquierda de nuestra trayectoria, por lo que deberemos apretar aún más el ritmo y no dejarlas que se desvíen, sino irlas encaminando hacia delante. En el segundo caso, las perdices ya están escamadas y quieren acabar con nuestra persecución recurriendo al vuelo; no es malo apretar entonces para que el bando salga junto en vuelo y darles más trabajo, pues aún andan fuertes como para quedarse aplastadas.

(Texto M. F. S. M. / Fotos: Archivo)



Su voto: Ninguno Valoración: 4.7 (3 votos)
publicidad
publicidad

20,00 €

18,00 €

Prismáticos Konus Konusarmy 8x42 W.A.
(Prismáticos para la caza)

89,00 €