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La edad como factor determinante para cazar trofeos medalla de ambas especies

¿Cuánto tarda en hacerse un gran jabalí y un buen venado?

De lleno en la temporada montera, muchos sueñan con abatir ese gran venado o ese guarro que colmará sus ansias venatorias. Pero lo cierto es que se suceden monterías y más monterías y al final hasta los más viejos monteros se desesperan al no conseguirlo.
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Buenos trofeos de jabalí y venado abatidos en abierto.

Querer abatir el mejor trofeo posible no es malo, lo que resulta es que es casi imposible en el caso del cochino y una casualidad en el del venado, por lo que muchos llegarán a viejos sin ver siquiera en las juntas ni un solo jabalí que llegue a medalla. ¿Tan difícil resulta en los tiempos que corren, cuando la alimentación suplementaria está a la orden del día, conseguir un trofeo decente? Pues lo cierto es que es así si nos referimos al guarro, por el patrón de explotación que tenemos, y en menor medida cuando se trata del venado.

El caso del ciervo

En lo que respecta al venado, un macho necesita al menos seis o siete años para entrar dentro del rango de medalla, y eso sólo si dispone de buena alimentación natural o, en su defecto, de alimentación artificial de calidad. Con grandes densidades, como suele ser normal en las fincas dedicadas a las monterías, las cuernas no son buenas ni siquiera a esas edades. Además, todo venado con más de tres o cuatro años normalmente ya presentará una cuerna de diez puntas que hará las delicias de cualquier montero. Así las cosas, es raro que los venados alcancen una edad que les permita hacer una cuerna decente.

Si además, como es tradición, el propietario se apiola cada año dos o tres venados en la berrea, el resultado es el esperable: el día de la montería no hay más que morralla. Si la finca realiza una gran inversión en piensos de calidad, con las gamas de alimentación que hay hoy en día, se pueden hacer grandes venados incluso a una edad tan temprana como los cinco años. Es por ello que podemos obtener buenos trofeos incluso con una incorrecta gestión.

Y del cochino

Por lo que se refiere al jabalí, hay que saber que la boca de un cochino es, en esencia, cuestión de años. Cierto que la genética puede jugar un papel importante en el grosor del colmillo o que la alimentación puede contribuir a eso mismo, pero los centímetros de largo en las navajas sólo se alcanzan con años. Un guarro necesita al menos cinco años para que su boca sea decente. Con tan sólo tres años ya podemos tener jabalíes con buenas navajas y bonitas amoladeras, pero no será hasta los cinco años cuando puedan entrar dentro del rango de medallables.

Y es en ese punto donde radica el problema. En todos los estudios que se han llevado a cabo en la caracterización de poblaciones de jabalí sometidas a caza, se concluye que entre el 65 y el 85% de los cochinos de una finca o territorio tienen menos de dos años. Tan sólo una pequeña porción sobrevive las suficientes temporadas como para alcanzar la edad suficiente para dar boca.

Muchos expertos de salón dicen que las fincas que no dan bocas es porque, además de en montería, los jabalíes se cazan también en espera, siendo en esta modalidad donde se abaten los grandes machos. No les falta razón, aunque la realidad es que una finca que sólo se cace en batida todos los años tendrá pocos guarros de más de cuatro o cinco años, no más de un 5%.

Además, a poca defensa que tenga la finca y con rehalas no excesivamente buenas, es complicado hacer dar la cara a estos ejemplares, pues con cuatro años ya llevan a sus espaldas media docenita de batidas y saben bien de qué va este juego. Son esos guarros resabiados de mil lances, los que en los aguardos dan esquinazo una y otra vez a los cazadores. Pasan a ser esos míticos navajeros que, al final, si te descuidas se mueren de viejos.

(Texto: R. Centenera / Fotos: Shutterstock y Archivo)





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