



Además, se ha suprimido la limitación del número de capturas por cacería, y se ha ampliado el número de batidas mixtas de ciervo sin ampliar el número total de batidas.
De esta forma, la Consejería que preside Aranzazu Vallejo pretende “reducir la población de ciervos un 25 por ciento, de los 10.000 ejemplares que actualmente viven en La Rioja, unos 2.500”, según palabras de Miguel Urbiola, director general de Medio Natural de este departamento y recogidas por la agencia Europa Press.
Estas medidas, que ya fueron presentadas en su momento por Vallejo y Urbiola, serán debatidas previamente en el próximo Consejo Regional de Caza.
El fin de este descaste de ciervos es disminuir el número de ciervos en las zonas afectadas por el foco de sarna detectado y limítrofes, esto es, los montes de Ezcaray y de la reserva de Cameros-Demanda, como han venido denunciando en los últimos días desde la Sociedad Local de Caza y Pesca de Ezcaray.
Sin embargo, desde Medio Ambiente han desmentido a los cazadores, afirmando que no se trata “de una pandemia, sólo un foco”, en palabras del director general de Medio Natural. El departamento de Vallejo se ha defendido arguyendo un estudio, denominado ‘Mortalidad de venados en el término municipal de Ezcaray’, en el que se afirma que los muestreos realizados en estas zonas para indagar acerca de una posible epidemia de sarna han dado como resultado una incidencia de la enfermedad “menor del 10%”.
“Los brotes de sarna, cuando se han producido, suelen afectar a prácticamente el 90% de la población”, se explica en este informe, ilustrado por dos casos recientes: el del rebeco en la Cordillera Cantábrica, y el de la cabra montés de la serranía de Ronda, donde llegaron a fallecer el 80 por ciento de los individuos.
Este paquete de medidas también busca reducir el número de cérvidos en aquellas otras zonas en que los venados originan daños en cultivos o por accidentes de tráfico.
Los ciervos se han ido expandiendo progresivamente “de las zonas de sierra de carácter forestal a otros terrenos forestales y zonas de antiguos cultivos abandonados”, donde son visibles en terrenos situados al pie de zonas de sierra, produciendo allí “daños en cultivos que causan conflictos con los agricultores propietarios de las explotaciones afectadas”.
Además, su expansión se está traduciendo en su creciente implicación “en accidentes de tráfico por su irrupción en vías de comunicación", han apuntado Vallejo y Urbiola. Estas acciones implicarán la modificación de las resoluciones de aprobación de los Planes Técnicos de Caza.
Además, se hará necesario modificar el artículo 8.2 de la Orden que regula la caza en batida en la Reserva Regional de Caza y Cotos Sociales de La Rioja, para eliminar la limitación del cupo de capturas por batida.
Por último, desde la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural se aconseja mantener las poblaciones en densidades que reduzcan la posible incidencia como reservorios de enfermedades de la ganadería doméstica.









