Recechos: calibres y complementos

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Elegir el calibre adecuado, los complementos ópticos que mejor nos vayan y asegurarnos que el rifle que vayamos a usar está perfectamente puesto a tiro son claves para que los recechos terminen con el éxito previsto.
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Los calibres, el rifle y la óptica con fundamentales para conseguir el éxito en el rececho.

Según el tipo de rececho y el animal que vayamos a cazar, elegiremos un calibre determinado. Debe ser siempre acorde con el tamaño del animal a abatir, siendo poco recomendable pecar tanto por defecto, cosa poco habitual, como por exceso, cosa más habitual, dándose casos tan llamativos de cazadores que van a cazar corzos con un .375 H&H y que posteriormente presumen de cómo caían los corzos. El calibre tiene que resultar siempre cómodo para el cazador, evitando las crispaciones y tensiones a la hora de disparar. Un calibre excesivo, con su gran retroceso, puede provocar el que le cojamos miedo, no encarándonos bien y cerrando los ojos.

Dado que en los recechos la distancia de tiro suele ser en términos generales considerable, en la elección del calibre debemos dar una gran importancia a la rasante. Cuanto menor sea la caída de la bala, mejor rasante dispone, permitiéndonos hacer blanco con más facilidad. Así, por ejemplo, utilizando el mismo tipo de bala y con el visor puesto a tiro a cien metros, tendremos importantes diferencias entre calibres.

Existe gran diferencia de caída entre el calibre 6,5x68, que a 300 metros cae 32 centímetros, y el 9,3x62, que a la misma distancia cae 54,4 centímetros. Existen calibres tales como el .270 Weatherby Magnum o el 6x62 Frères, hoy en día puesto de moda entre los aficionados a la caza de alta montaña, que disponen de una mejor rasante pero tienen el inconveniente de que son muy pocos los fabricantes que los fabrican, resultando caros y difíciles de encontrar en las armerías.

Hoy en día existe una amplísima variedad de balas, con distintos pesos y distintas puntas, acoplándose a cualquier tipo de caza y de animal. Para la elección de la bala tendremos en cuenta primero si el animal es blando o duro. Para animales blandos, balas blandas con un gran poder de expansión; para animales duros, balas con poder de penetración. Segundo, la distancia media de tiro. Así, a mayor distancia, balas más ligeras con menor peso, para que tengan un mayor alcance efectivo y menor caída. Y tercero, el hábitat del animal. Por ejemplo, en zonas boscosas no es muy recomendable la utilización de balas blandas, pues es posible que al tocar alguna rama, por pequeña que ésta sea, se desintegre o fraccione, perdiendo así su rumbo.

El rifle

Con respecto al rifle, tan sólo añadir que antes de acudir a cualquier rececho debemos estar plenamente seguros de que se encuentra perfectamente puesto en tiro, por lo que no estaría de más probarlo en un campo de tiro, evitando con ello numerosos quebraderos de cabeza, fallos inexplicables y pérdidas de dinero, pues en muchos casos haremos sangre y se dará por terminado el rececho o fallaremos varias veces y nos mandarán a casa perdiendo el permiso. No puedo entender cómo uno se puede adentrar en un rececho sin tener la absoluta seguridad de que su rifle va bien. La puesta a tiro del rifle la debemos realizar a ser posible nosotros mismos, pues nos dará confianza y nos permitirá coger práctica, debiendo utilizar el mismo tipo de bala que vayamos a emplear en el rececho. Sólo en caso de que nos dé problemas acudiremos a un armero para que nos lo ponga en tiro. Lo ideal es realizarla en una galería en la que sus adecuadas instalaciones y los puestos de tiro, con un buen apoyo, nos permitirán realizar unos buenos impactos. Si en la galería es posible realizar disparos a distintas distancias habremos empezar a una distancia corta para luego ir corrigiendo en distancias más largas. Si se da el caso de que tan sólo se dispone de una galería de cincuenta metros, no nos preocupemos, pues podremos dejar el rifle perfectamente puesto en tiro a una distancia mayor, bastando con elevar un poco el punto de impacto con respecto al blanco. Por ejemplo, elevándolo 1 ó 1,5 centímetros estaremos poniendo  el punto de impacto alrededor de los cien metros. Entre tres y cuatro centímetros por encima lo estaremos poniendo alrededor de 150 metros, y entre 8 y 10 centímetros para 200 metros. Dependiendo de la especie, la distancia media de tiro será distinta, pero por norma general cien metros es una distancia lógica en recechos en bosque y 150 metros para la caza en alta montaña. Poniendo el rifle en tiro a mayor distancia se corre el riesgo de que si tiramos a una distancia corta lo fallemos, ya que el tiro se podrá ir alto.

Visores

El visor es, en la actualidad, un accesorio imprescindible para el rececho, siendo su uso casi universal. Este debe ser de aumentos variables, de manera que nos permita disparar desde distancias cortas hasta largas. El más utilizado es el de 3-9x, habiendo otros con mayor aumento y otros con menor. Todos son adecuados si nos hacemos bien a él, centramos bien, rápidamente metemos al animal en la cruz y, sobre todo, si su calidad es buena. En un rifle nos podemos ahorrar dinero, pero en óptica  no lo recomiendo. Hemos de comprar siempre lo mejor que nos podamos permitir y, lógicamente, a mayor precio, mayor calidad de la óptica.

Prismáticos

Los prismáticos en los recechos son importantísimos. De su buen uso dependerá en muchas ocasiones el resultado final del rececho, pues para poder disparar sobre un animal, primero hay que localizar, muchas veces en un medio en el que pasa fácilmente desapercibido. Algún guarda me ha comentado que con tan sólo observar cómo mira con los prismáticos el cazador, se da cuenta de si tiene experiencia o no. Aquél que se echa los prismáticos a la cara, escudriña toda una ladera en un momento, bajándolos a continuación para decir “aquí no hay nada”, demuestra bastante su inexperiencia y candidez cinegética. El cazador con experiencia mirará una y otra vez la ladera, y después de mucho mirar y remirar dirá: “no veo nada”. Los prismáticos, al igual que el visor, deben ser siempre de la mejor calidad, siendo los más adecuados los que tienen 7, 8 ó 10 aumentos. Mayor número de aumentos supone un mayor número de vibraciones en la visión, pudiendo afectar al usuario después de usarlos durante cierto tiempo con molestos dolores de cabeza.

(Texto: Alberto Aníbal-Álvarez. Fotos: Archivo).


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