Cómo mejorar en el tiro para las esperas al jabalí

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La espera nocturna al jabalí es para mí la modalidad de caza más fascinante de entre todas. La razón es bien sencilla, ya que se trata de un lance puro dónde no intervienen más que el animal y el cazador.
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Cómo mejorar en el tiro para las esperas al jabalí.

La espera de la que quiero hablar hoy es bien diferente, es estar sólo, subido en tu árbol o mejor aún en el suelo, a escasos metros de una baña o de un cebadero improvisado con granos de maíz tapados por unas piedras o lascas. Después de unas horas, con el cuerpo entumecido, escrutando la noche e intentando descubrir el más mínimo ruido, indicio de que el tan esperando macareno está rondando es cuando realmente se disfruta de la espera. Cuando lo sientes y sabes que allí está, pero que no le ves; cuando lo hueles y parece que el corazón te va a salir del pecho; cuando sabes que el más mínimo movimiento puede delatarte y echarlo todo a perder; cuando en ese momento se te ha secado la boca y te entran ganas de toser o de rascarte porque un insecto te acaba de picar; eso es una experiencia que te hace vibrar de la cabeza a los pies.

El puesto

Soy partidario de que el puesto sea de lo más sencillo posible, alterando lo menos posible el entorno ya que los animales no son tontos y se percatan de cualquier cambio o de cualquier intromisión en su hábitat.  Si es elevado, buscando un árbol, no muy alto, dónde 3 o 4  ramas gordas puedan proporcionar un buen apoyo para un par de tablas y un cojín, con el fin de que estemos cómodos y nos movamos lo menos posible. Sobre todo hay que buscar estabilidad y seguridad, tanto para subir como para poder bajar (que de noche es fácil pegártela). Se disimula el puesto con unas ramas sin que estas tapen el tiradero, ni molesten y puedan hacer ruido en el momento más inoportuno. Hay que estudiarlo bien de día y analizar todos los posibles movimientos para después poder movernos en total oscuridad. Si el puesto es de suelo, que se note lo menos posible. El puesto de suelo es el más complicado ya que el cochino viejo suele dar una vuelta completa antes de entrar y antes o después le das aire. Aún así, en una ocasión me llego a rozar uno, ni que decir lo que sentí en ese momento.

El cebadero

Normalmente pongo unos kilos de grano en el suelo y los recubro con piedras planas para que el cochino tenga que removerlas. Primero, sabes perfectamente cuando ha entrado, aunque no lo sientas llegar, y luego basta que coja confianza, que coma a gusto y no precipitarnos para tirar, aunque resulte difícil aguantar. Hay que buscar el momento, aprovechando que este ocupado y confiado para encarar, apuntar y disparar con total certeza.
Lo importante tanto para el puesto como para el cebadero es dejarlos lo más tranquilo posible, es decir,  no estar todos los días rondando por allí buscando huellas y dejando señales y olores de nuestra estancia. Tanto el puesto como el cebadero deben reposar para que el animal se acostumbre y no desconfíe. Si ponemos el puesto al lado de una baña, hay que buscar los rascaderos, ver cuales son los árboles dónde acostumbra a frotarse el guarro después de su baño. Su observación nos permitirá dos cosas: buscar el ángulo de tiro apropiado y conocer el tamaño del cochino por la altura de las manchas de barro.

Ropa

Las noches suelen ser frías, incluso las de verano por lo que aconsejo cubrir nuestro cuerpo lo más posible, es decir manga larga, gorro e incluso guantes. Suelo usar un red muy fina, tipo militar para taparme la cara y esto evita que esa gran mancha blanca te delate en mitad de la noche y también te libra de los molestos insectos. ¡Ojo! Nada de insecticidas, el olor es muy importante, los jabalíes tienen un olfato muy desarrollado y es lo que más delata. Como me gusta la máxima cercanía (escasos diez metros) es un aspecto que cuido mucho. Para ello hay sprays cubreolores, aunque a veces incluso me froto la cara con gasoil. La ventaja es que les gusta el olor y te ahorra los mosquitos, la desventaja es que te levanta la piel y te deja un par de días con una peste infame con lo que la mujer te mandará a dormir al sofá. La ropa tiene que ser totalmente silenciosa, con tejido tipo forro polar o similar. En cuanto a colores, opto por los verdes, marrones o camo, que parecen ser los que más nos asimilan con el entorno. En fin, ropa silenciosa, cálida y cómoda que nos haga la espera lo más agradable posible. Los monos son muy apropiados. Cosa importante hay que evitar que te laven la ropa con detergentes o suavizantes que dejen olores (que no huelan a mimosín) ni llevar nada que brille (insignias, correa de reloj de acero, etc.) y pueda destellar con la luz de la luna.

Accesorios

Como accesorios, recomiendo llevar lo mínimo, es decir una pequeña mochila tipo forro polar con una linterna, una navaja, un cuchillo, una cuerda  para subir y bajar el arma y la mochila del árbol y agua para podernos lavar las manos si tenemos que aviar el animal de noche y también algo para beber. No recomiendo el clásico bocadillo para matar el tiempo y el hambre, ya que nos va a delatar con toda seguridad, al no ser que lo tomemos después del lance. La linterna es importante y recomendaría incluso llevar dos, una de tipo frontal con “leds” que nos permitirá bajar del árbol, aviar el animal, etc., y la otra de largo alcance para no perdernos, ya que no es lo mismo ir al puesto de día que volver de noche y a veces resulta muy fácil perderse. En una ocasión subí al árbol antes de las 6 de la tarde, a las once se levantó una niebla espantosa y me tuve que quedar en el puesto hasta las 7 de la mañana siguiente por miedo a no encontrar mi coche que se encontraba a menos de 1 km. Ni que decir que desde entonces voy preparado para cualquier emergencia. El móvil es muy útil en caso de emergencia, siempre y cuando tengamos cobertura, lo que no es siempre tan evidente. Se me olvidaba lo más importante, según el lugar, unos buenos prismáticos recubiertos de goma como unos 8x56, grandes y pesados pero ideal ya que nos permitirán ver lo que a ojo no se ve, es decir, escudriñar las matas más oscuras (eso sí, sin meter ruido y si son algo distantes).

Armas y municiones

Como dije antes, me gusta la cercanía por lo que me resulta tan válido una escopeta con bala, como un rifle. En ambos casos poco importa el tipo ya que estaremos limitados casi siempre a un solo tiro que acertamos o fallamos y también porque de noche el fogonazo del disparo deslumbra, de forma que poca oportunidad tendremos de realizar otro. No aconsejo usar un arma de lujo, sobre todo si le tenemos aprecio, ya que de noche se rayan y golpean con mucha facilidad. Las de culata fibra me parecen un total acierto para este menester, además meten menos ruido.
Con escopeta una buena bala tipo Brenneke cumplirá perfectamente y para el rifle recomiendo algo contundente tipo 9,3x62, .444 ó .44 Mag, ideal, manejable, rápido y demoledor con punta hueca de 240 grains a corta distancia.  También son perfectamente válidos otros calibres más usuales como el .300 W.Mg, 7 Rem.Mag, .30.06, etc., y aunque muchos incluso emplean con total éxito un pequeño .243W prefiero no encontrarme con tener que pistear o rematar, sólo y de noche, un animal herido. Dejarlo tocado y buscar el rastro al día siguiente no me parece correcto. Se use el calibre que se use, estamos tirando a corta distancia o sea que huelga puntas “spitzer” para trayectorias tensas, lo mejor puntas chatas o balas de rápida expansión y alto poder de parada que dejarán a nuestro macareno “in situ”.

Visor  y luz : ¿Si o no?

Puede parecer una tontería usar un visor de noche y a corta distancia, sin embargo en la mayoría de los casos su uso será de gran ayuda y nos permitirá colocar el tiro justo dónde queramos. Un amigo mío tira siempre a la cabeza para evitar problemas. Le da o no le da, pero encima tiene que tener mucho cuidado para no romperle la boca. Ahora sí, el visor tendrá que ser de buena calidad, es decir que además de buena óptica tendrá que ser luminosa. Muchos aumentos no son necesarios y con 3x ó 4x vamos más que sobrados. No soy muy partidario de los puntos luminosos ya que más que ayudar deslumbran en su gran mayoría. Sirven para el anochecer, con poca luz, pero no con oscuridad total. Según mi experiencia resulta ya difícil que entre un cochino con luna llena ya que saben que peligran y son todo menos tontos. Tiro con o sin luna, pero quiero saber siempre sobre qué, por lo que creo que, hoy por hoy, el foco se impone. Primero para estar seguro de que es un jabalí y no cualquier ser nocturno, segundo que es el macareno que buscas y no una hembra con sus rayones. El problema del foco es que una vez que lo enciendes se acabó, o disparas o no, pero por regla general la espera ha concluido. Lo que aconsejo es apuntar como si no tuvieras foco y encender en el último instante para asegurarte. Hay una fracción de segundo antes de que el animal reaccione, aunque esto tampoco es siempre evidente y las he visto de todo tipo que van desde la huida despavorida (lo normal) pasando por el desprecio total o incluso el venir corriendo, en plan suicida, hacia la luz.

(Texto: Francisco Carrillo. Fotos: JP Bourguignon).


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En el texto de arriba de Francisco Carrillo habla de los focos o linternas para tirar de nohe al jabalí en espera, eso es lo que yo considero pero dicen que está penado por ley o al menos sí en extremadura que tenemos que estar al tanto de eso. Pido a alguien una aclaración al respecto. Gracias.

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