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Cómo interpretar los rastros del jabalí (II)

Formas de detectar la presencia del jabalí en praderas y caminos

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Completamos con este artículo la serie que Miguel Á. Romero nos ofrece para saber cómo interpretar los rastros que los jabalíes dejan en su deambular nocturno, de manera que contemos con toda la información posible para plantear nuestro aguardo cochinero.
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Si se madruga, se verá la tierra recién movida y junto al conjunto de rastros iremos configurando esa realidad virtual que nos determinará el emplazamiento de la espera cuando llegue el día o la hora.
Si se abate uno en la baña, ni se mueva del árbol, que seguro que entrarán más.

El jabalí enferma como los humanos o más. Pero a diferencia de nosotros, ellos todavía tienen vigente el instinto que les dice que plantas, tubérculos y raíces son su medicina. Y toda esa gama de medicamentos para la cura o el bienestar suelen encontrarlo en las praderas, motivo éste por el que veremos muchas veces rastros y pequeños hoyos hechos con el morro del jabalí. Además de para purgarse, también suelen frecuentar las praderas para comer.

Si se madruga, se verá la tierra recién movida y junto al conjunto de rastros iremos configurando esa realidad virtual que nos determinará el emplazamiento de la espera cuando llegue el día o la hora.

No hay mejor remedio para cazar topos que dejar al jabalí que entre en una pradera, lo que ocurre es que es peor el remedio que la enfermedad, pues no le duelen prendas en seguir el rastro de ratones y topos arando la pradera con el morro. La verdad es que esas praderas que invaden su territorialidad en el monte o a las que les da por ir, terminan levantándolas por completo. Los ganaderos se ponen malos con semejantes visitas.

Huellas en caminos

Para su perdición, al jabalí le gusta caminar por nuestros caminos e incluso por las carreteras. He ahí el porqué de los accidentes. No sólo cruzan las carreteras y los caminos, también los transitan.

En un lugar donde haya jabalíes siempre dejarán huellas en los caminos si están húmedos o en el polvo si están secos. Sabiendo donde comen, donde beben, donde se desparasitan y por donde se desplazan, nos es muy fácil seguir su devenir a fin de esperarles donde mejor nos convenga.

Los espantajos, pastores eléctricos, cañones de butano y demás elementos disuasorios, si están recién colocados -no observarán, huellas, comederos y cagadas al lado de los espantajos- inquietan un poco a los jabalíes, pero si llevan tiempo no les hacen ni caso.

Sustancias atrayentes

Para finalizar voy a abordar el tan traído y llevado tema de las sustancias atrayentes para los jabalíes, pero pasando por alto la cantidad de ellas que hoy se comercializan. Antes, todos los que nos dedicábamos a las esperas nocturnas teníamos algún amigo porcicultor que nos daba orina de cerda en celo y unas veces era eficaz y otras no.

Aquí voy a referirme a esas bañas de gasoil, Zotal, chapapote y aceite quemado, que pocas veces defraudan, pero ojo con las especificaciones legales en cada comunidad. Hay que hacerlas a una cierta distancia de donde vayamos a apostarnos; y a ser posible, cerca de un árbol donde subirnos.

Conviene vigilar si entra el jabalí o no visitando los lugares y comprobándolos a una cierta distancia para no dejar rastro de nosotros mismos. Cuando entran una vez y se revuelcan bien revolcados, casi siempre vuelven en compaña con sus congéneres. Si se abate uno en la baña, ni se mueva del árbol, que seguro que entrarán más.

Hay quien unta árboles o deja colgando de ellos una lata llena de la mezcla antes citada. Es efectivo, no tengo ninguna duda, pero no es cosa de que nosotros pongamos la lata y los que abatan los jabalíes sean otros.

Una lata en un árbol da el cante que es un primor y debemos de tener siempre en cuenta que por remoto que sea el lugar donde vayamos a cazar jabalíes a la espera, nunca estaremos nosotros solos. Sí, se furtivea que es un primor.

(Texto: Miguel Ángel Romero. Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez, Autor y Archivo).



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