



Evidentemente, cualquier espera tiene su encanto especial, pero no hay parangón posible con los lances que se viven durante este mes, tanto como si nos colocamos a la vera de un trigo mocho que apostados en un cebadero o una baña. Además, en julio no son sólo las noches sino también los atardeceres momentos magníficos para disfrutar de un lance imprevisto, y es que el llamado lubricán es una hora mágica en la que la naturaleza estalla de vida en todos sus ámbitos, tanto es así que en innumerables ocasiones es harto frecuente disfrutar de la presencia del jabalí sin que tan siquiera el astro haya traspuesto el horizonte. A estas alturas del verano estos animales desde que sale el sol hasta que se pone permanecen muchas horas encamados y es lógico que nada más que empieza a declinar la tarde raudos abandonan la espesura en busca de un charco donde aplacar su sed y escapar de la horda de insectos que les machacan a picaduras, obligados como se ven a permanecer muchas horas inmóviles soportando su cuerpo el implacable calor.
Conocedores los cochinos de que las horas de solanera por estas fechas son eternas, es obvio que estos animales abandonen los encames antes de que el sol se oculte, circunstancia que podemos aprovechar para solapar una espera al corzo y al jabalí, eso sí, siempre y cuando cuenten con el correspondiente precinto corzo y la oportuna autorización de Medio Ambiente para realizar una espera. En estos casos lo único que debemos procurar es llegar con suficiente antelación a la postura que habremos colocado en un lugar estratégico en el que ambas especies suelan carear por allí. Y si quieren un consejo, les diré que el agua, los trigos mochos y las pipas, son lugares pintiparados para disfrutar con uno de estos atardeceres en los que hay que dar gracias por ser cazador. Y esperar a que haya suerte.
(Texto: José L. Torío / M.A.Romero. Fotos: Archivo).










Apasionante modalidad de caza, la espera. No obstante de vez en cuando nos produce abatimiento, como el pasado fin de semana en el que, en la noche del viernes 27 de julio, un amigo mató por accidente a otro en una espera de jabalí en Jabalera (Cuenca). He echado de menos esa noticia en esta página.
Un saludo y ¡BUENA CAZA!
manoloem
Estos casos son los que nunca. .......”NUNCA” tendrían que ocurrir. Oír !!!! VER !!!! y disparar solo cuando estemos seguros de a que estamos disparando.
Mis condolencias