



La mayor parte de la Administración funciona a la perfección, pero en muchas ocasiones hay críticas inducidas e interesadas para justificar una ya archiconocida forma de obrar, de la que los juzgados de toda España están dando buena cuenta.
El tan socorrido “vuelva usted mañana” fue una frase célebre de Larra que hay que ubicarla dentro del contexto de una época y de la lógica de un personaje cuyo punto final –el suyo-, lamentablemente, habla por sí solo. No retiro ni una coma de la crítica que hice en contra de las esperas nocturnas concedidas por daños a la agricultura por parte de la Junta de Castilla y León; lo hacen mal y menosprecian al cazador.
Miren ustedes, por si acaso hay alguien que sabe de mi vinculación con la Diputación Foral de Álava: estuve, estoy y estaré siempre muy orgulloso de mi etapa con responsabilidades en varios sectores de la Administración alavesa, cuya parte Informática lideré.
Eso fue gracias a un equipo humano multidisciplinar de aquí y de allá, anverso y reverso de una moneda que llevaré a la tumba grabada a fuego sobre mi corazón. Pero pasemos a la caza mayor.
El pasado 7 de julio se entregó a primera hora de la mañana un escrito en el Registro de la Diputación Foral de Álava, dando cuenta de los daños en la agricultura provocados por el jabalí y consignando a una persona de contacto para que se los mostrara a quien la Sección de Caza y Pesca estimara conveniente, ya que a la vista de los mismos se conceden o no esperas nocturnas por daños.
Pues bien, el día 9 a primera hora de la mañana ya disponía yo de la pertinente aprobación. Esto es así, y ruego a Castilla y León que tome nota, pues todos los jefes de Sección, Servicio o Estructura ya están haciendo muchas cosas bajo el Comité Interautonómico Nacional de Caza y Pesca Continental.
En este organismo uno de los motores (si no el principal), Xesús Marquina Olmedo, siempre me dice que el Ingeniero Superior de Montes y jefe de la Sección de Caza y Pesca de Álava, Luis Carlos Cabanas Mur, es una de las personas más apreciadas por su saber. Sepan que en su día hizo un estudio pionero de la becada, todavía no superado.
La Sección de Caza y Pesca de la Diputación Foral de Álava carece de la dotación humana debida por creerse sus reponsables, en su día, esa burbuja del outsourcing que a la larga ha demostrado, en muchos campos, que es peor el remedio que la enfermedad. Por eso la gestión de la caza en Álava está mejorando, por contar con una diputada de Agricultura que cree en sus funcionarios.
Yo no me he perdido de cazar ni la noche de ayer, en que España se proclamó campeona del Mundo de Fútbol. He visto varias madres con sus crías, que hasta plantan cara y gruñen cuando se las espanta.
Por cambiar el viento no pude tirar el día 10 de julio a un machejo majo, pero sin boca; sin embargo este ejemplar fue herido en primera instancia al día siguiente, 11 de julio, por Rufino Martínez Cabero, padre de Aitor Martinez Pozuelo y anterior presidente de la Federación Alavesa de Caza. Ambos cazan con arco y bien puede decirse que el padre lo frenó y el hijo lo paró.
Hasta el día de ayer no se han visto más que varias madres seguidas de crías de diferentes tamaños y el machejo de marras que, a decir verdad, era una preciosidad.
Un señor de una cosechadora me dijo que habían estado estropeándole el trigo los jabalíes al lado de la cosechadora ¡mientras cosechaba! Seguro que no mentía, pues tenía cara de pocos amigos. A los agricultores les molestan sobremanera los daños, aún cuando se les pague el doble; y lo mismo les pasa a los pastores con el lobo.
(Texto: Miguel Ángel Romero. Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez y Autor)









