En Madrid

Así se desarrolló la ‘Jornada sobre el Corzo: Gestión y Criterios de Homologación’

Versión para impresiónVersión para impresiónEnviar a un amigoEnviar a un amigo
La Delegación española del Consejo Internacional de la Caza (CIC) organizó el pasado miércoles una Jornada sobre el corzo, en la que se habló sobre los criterios de homologación del trofeo del corzo y la gestión de la especie.
Los factores ambientales del entorno en que vive el corzo son los que influyen en el desarrollo de la fisonomía del animal

La cita era de altura, no sólo por los conferenciantes previstos –Jorge Bernad y Carlos López de Carrizosa en el apartado de homologación; Gerardo Pajares, presidente de la Asociación del Corzo Español (ACE), que abordó la gestión cinegética y poblacional del corzo; y Cristina Sanjosé, de Egmasa-Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, quien habló sobre la gestión y la conservación del corzo andaluz-, sino también por el lugar elegido para esta jornada, nada menos que la planta 50 de la Torre de Cristal de Madrid, una de las cuatro enormes torres que presiden la entrada a la capital por el norte.

La jornada arrancó, teniendo la sierra de Madrid de fondo, con una pequeña presentación a cargo de Luis de la Peña, actual presidente de la Delegación española de CIC, que dio la bienvenida al casi centenar de personas que acudieron a la convocatoria, y presentó a los ponentes.

Aprender a medir correctamente el trofeo del corzo

A continuación cedió la palabra a Jorge Bernad y Carlos López de Carrizosa, quienes, como vocales de la Junta de Homologación de Trofeos de Madrid, desarrollaron su ponencia sobre la forma de homologar el trofeo del corzo, “uno de los más complejos de homologar”, dijo Bernad al comienzo de su exposición.

Para ello procedieron a ‘homologar’ de forma virtual un corzo, aclarando posibles dudas sobre cómo llevar a cabo la medición de la altura o la envergadura del corzo, explicando la forma correcta de pesar un trofeo y de saber cuál es su volumen, usando una balanza hidráulica (“en el volumen es donde puede darse el error más grande en la homologación de un corzo”, apuntó López de Carrizosa). No se olvidaron de la valoración de la belleza del trofeo –color de la cuerna, perlado, rosetas, puntas- ni de las bonificaciones o penalizaciones que se le pueden otorgar.

La caza selectiva en la gestión del corzo

Este era el título de la segunda ponencia de la tarde, que corrió a cargo de Gerardo Pajares, presidente de la ACE, institución que recientemente ha entrado a formar parte del Consejo Internacional de la Caza en calidad de Miembro Asociación, como consultores internacionales, en tanto que Gerardo Pajares posee condición de Miembro Experto del CIC.

Pajares centró su conferencia en incidir en que son los factores ambientales del entorno en que vive una población de corzos son los que en definitiva influyen, más que la genética, en el desarrollo de la fisonomía de los animales, incluyendo el trofeo del corzo. Es más, aclaró que las traslocaciones de corzos y venados desde una zona con grandes trofeos a otra “no sirven, porque esos ejemplares expresarán caracteres típicos de la zona a la que se trasladen en dos o tres generaciones”.

En cuanto a la pregunta de qué determina el tamaño de la cuerna del corzo, Gerardo Pajares enumeró cinco factores: la edad (a más edad, mayor longitud de la cuerna y perímetro de roseta; si bien el peso no aumenta con la edad); el desarrollo corporal del ejemplar (cuanto más pese un corzo, más grande será su trofeo. Esto además incide en la selección sexual: los corzos más grandes son los más apetecibles para las hembras); la salud del animal (“la cuerna es la muestra más honesta de la salud y potencia de un corzo”, señaló Pajares, añadiendo que aquí la disponibilidad de mayor o menor cantidad de alimento también influye en el desarrollo corporal y por tanto de la cuerna); la tranquilidad (tanto en el aspecto de conflictos entre corzos como a las interferencias humanas en los hábitats: carreteras, urbanizaciones, tráfico de personas…); y la gestión cinegética.

En este último apartado el presidente de la ACE calificó la gestión como “un desafío”, en el que hay que trabajar en el cuidado del medio ambiente, “pero sobre todo en las poblaciones”. Así, explicó que lo ideal sería “cazar menos machos adultos, otorgando muy pocos permisos de esta clase, y centrarse más en eliminar ejemplares muy jóvenes, varetos o sin cuerna, y hembras”.

A modo de conclusión, Gerardo Pajares cerró su alocución diciendo que el trofeo del corzo “es singular de cada territorio”, y que la selección natural “es la mejor manera de tener corzos grandes” en cotos y fincas.

El corzo andaluz, un ejemplo de caracterización ambiental

La jornada se cerró con la ponencia de Cristina Sanjosé, representante de la empresa pública andaluza Egmasa, quien ha trabajado desde 1989 en el estudio, impulsado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, de la singularidad del corzo andaluz o corzo ‘morisco’, que recientemente ha sido reconocida por el Consejo Internacional de la Caza.

En su conferencia, titulada “El trofeo del corzo andaluz: criterios científicos y de gestión para su homologación diferenciada”, Sanjosé expuso las características que hacen del corzo ‘morisco’ una especie singular: es más pequeño en tamaño y peso que el corzo del centro-norte peninsular (los machos están en 22 kilos, por 18 de las hembras) y su cráneo es más corto y ancho, en tanto que el pelaje lo conservan en tono gris todo el año –de ahí el apelativo de ‘morisco’-.

En cuanto a su trofeo, las cuernas son más paralelas y cerradas, y a pesar de tener menor longitud son más gruesas. Además, los corzos andaluces tienden a presentar más de seis puntas.

Acerca del reconocimiento de su singularidad por parte del CIC, Cristina Sanjosé dijo que la homologación diferenciada de este capreolus buscaba “poner en valor el corzo andaluz para fomentar su conservación por parte de los propietarios”, pues en Andalucía había ido desapareciendo progresivamente, debido a la destrucción o modificación de sus hábitats y a la introducción y expansión de otras especies de caza mayor (jabalí, gamo, muflón…) en ellos.

Así, a día de hoy el corzo 'morisco' sobrevive en pequeños núcleos en Cádiz y Málaga, aunque como indicó Cristina Sanjosé, la idea de la Junta de Andalucía es “promover las repoblaciones de corzo andaluz en territorios” que antes fueron sus lugares de campeo, como fueron “las áreas al sur del Guadalquivir y Sierra Morena”.

Andalucía también vigilará las traslocaciones ilegales de corzos no autóctonos –en alguna ocasión se han detectado ejemplares “foráneos”, confesó Sanjosé-, “ya que traen todo tipo de parásitos y enfermedades a las que los corzos de Cádiz son muy sensibles”, subrayó la experta de Egmasa.

(Texto: Ramiro Lapeña. Fotos: Shutterstock, Alberto Aníbal-Álvarez y Cesáreo Martín)
Consejo Internacional de la Caza, CIC, Jornada sobre el corzo: Gestión y Criterios de Homologación", ACE
corzo, caza de corzo, cacería de corzo, cazar el corzo, corzo cazado, trofeo de corzo, trofeos de caza mayor, capreolus
corzo, caza de corzo, cacería de corzo, cazar el corzo, corzo cazado, trofeo de corzo, trofeos de caza mayor, capreolus
Su voto: Ninguno Valoración: 5 (1 vote)
publicidad
publicidad

49,00 €

Trochas
(Más Libros)

19,95 €

89,00 €

69,00 €

Cinturón 1908-1
(Cuero Argentino - El Caldén)
24,00 €

14,00 €

104,00 €

57,00 €