Buena en jabalí y corzo, aún a pesar de que muchas batidas no se dieron por el mal tiempo

Así ha sido la campaña de caza mayor en el norte

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Nuestro colaborador habitual y corresponsal de todo lo que ocurre en el norte de España, Miguel Ángel Romero, repasa en esta interesante crónica, por y zonas especies, cómo ha ido por las provincias norteñas la ya pretérita temporada de caza mayor.
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La temporada de jabalí ha sido buena tirando a excelente, habiéndose abatido en líneas generales más cochinos que el año pasado

Comencemos este repaso por el jabalí, que cada vez abunda más en la mitad norte peninsular y que últimamente se va extendiendo, de forma pausada pero segura, en mayor medida hacia el Este que hacia el Oeste. En esta área no solo abunda el jabalí, pues tenemos corzos para dar y tomar, sin contar con esos lobos que tantos problemas dan. No entro a cuantificar la caza mayor existente en los Parques Naturales u otras figuras similares, por considerarlas de suma artificialidad.

Buena campaña de jabalí a pesar del clima

La temporada de jabalí puede considerarse como buena tirando a excelente, a pesar de la falta de sintonía con las Administraciones en general. De nada sirve desvedar pronto el jabalí para cazarlos en septiembre, cuando hace excesivo calor y el monte está seco y lleno de forraje herbáceo; en esas condiciones los perros no pueden trabajar y los jabalíes se acostumbran a ellos, y luego hay que levantarlos como si de liebres se tratasen, pues se encaman y se enzorran una barbaridad.

Este año se han quedado muchísimas batidas sin poderse dar como consecuencia de los temporales de nieve y otras inclemencias que impidieron cazar, como las abundantes y persistentes nieblas. Con todo, bien se puede afirmar que este año se han abatido en líneas generales más jabalíes que el año pasado y muchos menos que el que próximo, pues pase lo que pase habrá más suidos.  Ya sé que muchos agoreros dicen por ahí que como consecuencia de una primavera y un verano secos no se propició una buena paridera. Eso es cierto, pero seguiría habiendo muchos aún cuando no hubiera parido ninguna cochina.

La época hábil de caza está todavía vinculada a una paridera que antes estaba más o menos reglada, pero que ahora no lo está; por este motivo bien podrían cazarse jabalíes en cualquier época del año, sin miedo a que los perros masacren más crías de lo que lo hacen en la general.

La necesidad de controlar la población cochinera

En la mitad norte Peninsular no se contemplan de forma reglada las esperas nocturnas, concediéndose permisos para esta modalidad únicamente por daños a la agricultura; un eufemismo al que le falta una reglamentación más sustancial y una afición que vaya en paralelo con los gustos europeos.

De todas maneras, bien se podían consentir las cabañas jabalineras que apetezcan a cada cual, pero no hay que olvidar que esa abundancia tan generosa conlleva accidentes de tráfico con cochinos y otras especies de caza mayor en los que ha habido que lamentar vidas humanas y lesiones de por vida, todo ello sin contar con la cantidad de bienes materiales perdidos.

Los siniestros en las carreteras cada vez aumentan más como consecuencia de que el jabalí supera la capacidad del medio y de que la red vial no está preparada para tanta densidad de fauna salvaje. A ello se une que todavía hay por ahí mucho “salvapatrias” que dice que cuanto más jabalí haya es mucho mejor, sin darse cuenta de que una pandemia sucumbirían de inmediato y serían, además, unos perfectos vectores para el porcino estabulado.

El corzo: crecimiento en cantidad y calidad

A pesar de que hay algún personaje que se dedica a tergiversar y desinformar diciendo que en el coto de su pueblo o en la reserva o paraje tal “la cosa ha ido mal”, hay que decir que el corzo no solamente va a más en cantidad numérica, ya que los trofeos cada temporada, y contra el pronóstico de ciertos agoreros, no empeoran, sino todo lo contrario.

Tanto para el jabalí como para el corzo hay sujetos empeñados en que se les pague un estipendio por gestionar unas cabañas que están en aumento como consecuencia de unos factores que a su debido tiempo expondré, y que no se ha debido a la intervención de nadie, aunque haya habido sueltas que han perjudicado más que favorecido.

Dejar crecer las poblaciones de capreolus de la forma en que se está permitiendo, sin existir una ley vial que ponga freno a los accidentes, es una barbaridad. De todas maneras, y por muchas leyes que haya, la cosa irá mal si no se adecúa la densidad corcera a lo que pueda soportar el medio, teniendo en cuenta todas las infraestructuras, sean agrícolas como viarias.

El lobo: un problema a afrontar con valentía

Tras los pasos de corzos, gamos, ciervos y jabalíes anda el lobo, sobreviviendo por detrás de una cabaña poblacional tan grande que le permite vivir sin ser visto. Sin embargo, este cánido a veces no se resiste a la “sangre dulce” y hace notar su presencia en rebaños y ovejas. Cuando esto ocurre hay que proceder de forma valiente, pues por mucho que se hable no se va a extinguir por obra y gracia del Espíritu Santo. Con el lobo ocurre como con el zorro, que se abate uno y vuelven diez, pero con mejores costumbres. Con el lobo hay que proceder de igual manera, si no queremos que el honrado y modesto ganadero recurra al veneno criminal. Todos queremos que haya lobos en nuestros montes, y los cazadores más.

De todas las maneras, el lobo no es proclive a dejarse ver, y cuando se ve uno o se detecta algún ataque en los animales domésticos, pasa como con las ratas, que se ve una pero hay cien.

Datos para la reflexión

Adjunto para su descarga unos datos sobre capturas de estas especies elaboradas a partir de información de la Diputación de Álava y la Xunta Galega, a las que agradezco desde aquí su colaboración. Son las únicas entidades que en vez de poner pegas, son transparentes y están deseosas de que se conozca su gestión para así poder recabar información para una mejor gestión.

Por desgracia, todavía hay administraciones opacas que no nos benefician en nada. De todas las maneras, adjuntamos parte de los datos que tenemos y nos reafirmamos en la inquebrantable voluntad de ir recogiéndolos como sea y de dónde sea, para así poder opinar a la vista de los datos, y llegar, entre todos, a una conclusión. Sin datos no se puede opinar, pues emitir opiniones con sesgos, es tergiversar. Pero esto lleva mucho trabajo y poco agradecimiento y ningún euro que echarse al coleto, claro.

(Texto: Miguel Ángel Romero. Fotos: Alberto Aníbal-Álvarez y Autor)

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AdjuntoTamaño
Corzo en Galicia 2009.xls52.5 KB
esperas nocturnas en Álava 2009.xls35.5 KB
Estadísticas Galicia.xls38.5 KB
Gestión del corzo en Álava 2009.xls34.5 KB
JABALI Álava hasta 2009.xls36 KB
Jabalí Estado.xls30.5 KB
LOBO.xls20 KB
Mapa de la abundancia de jabalíes.ppt231 KB

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