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Y análisis de los errores más frecuentes de encare mientras cazamos

Ventajas de la semiautomática para ser la escopeta más cazadora

Las escopetas semiautomáticas son las más morraleras para miles y miles de aficionados que llevan cazando en buenos cotos desde hace muchos años y, a la par, son armas que seducen a muchos nuevos cazadores.

Las escopetas semiautomáticas o repetidoras tienen la enorme ventaja de acoplarse prácticamente a la primera casi a cualquier cazador. Si hacemos memoria de algunas veces que hemos acompañado a algún compañero que se quería comprar una escopeta, la expresión es casi siempre la misma: “¡qué buen encare tiene...!”.

Lance a perdiz con escopeta repetidora.

Y esto es decisivo para rendir en la caza. Se trata de escopetas diseñadas para una adaptación mayoritaria de cazadores siendo como son armas de fabricación en serie, pero hemos de reconocer que los diseñadores de la gran mayoría de escopetas semiautomáticas realizan unos cálculos exactos y adecuados para que llegues a la tienda, pidas encarar una y te quede 'clavada'.

Importancia de guardamano y pistolet

La gran densidad de masa en el guardamano es una ventaja, pues agarramos con soltura posicionando los dedos de manera envolvente, cómoda y efectiva, y acoplamos rápidamente la mano donde debemos para que al subir la escopeta en un encare rápido mientras cazamos, ni nos quede corta ni larga, sino que llegue donde debe.

Guardamano y pistolet de dos escopetas semiautomáticas.

Otra gran ventaja de estas escopetas es que al contar sistemáticamente con medio pistolet o pistolet entero, la curva que describe la muñeca de la mano con la que disparamos es menos tensa que con una yuxtapuesta con culata inglesa. Una excelente variante es la culata en Príncipe de Gales, presente en algunas marcas, pero pocas.

Gran efectividad

Hablando de encares con las semiautomáticas, donde debemos pararnos es en esa posición tan natural con la que vemos un tercio de banda en la mayoría de los casos, condición que se obtiene incluso con discos de adaptación entre la carcasa y la madera de la culata. Éste es su mayor potencial, muy por encima de que dispongamos de un tercer disparo.

¿Por qué se abate tanta caza larga en los terrenos complicados de llano y sierra con una semiautomática? Uno de los motivos es que al encarar tenemos mayor distancia desde nuestros ojos hasta el punto de mira que el que tenemos con una yuxtapuesta o una superpuesta.

Punto de mira de fibra óptica.

Es una realidad que, a igual longitud de cañón, tenemos más de diez centímetros de diferencia en muchos casos por la longitud de la carcasa de la repetidora. De ahí que con esta escopeta y, por ejemplo, un choke de dos estrellas, se dominan distancias increíbles, con mucha efectividad.

Este efecto, que es una realidad, se puede compensar cuando cazamos en zonas donde el choke ideal es el de tres estrellas prácticamente toda la temporada, con un punto de mira de fibra óptica que, según longitudes, acorta la distancia de referencia desde los ojos al inicio del punto.

Los errores más frecuentes en el encare

Con las semiautomáticas también se cometen errores al encarar, los cuales debemos valorar para buscar solución si queremos sacar partido a esta sensacional escopeta de caza:

  • Vemos mucho la pieza y dejamos disparos bajos. Aunque a veces es por otros motivos, suele ocurrir con escopetas de segunda mano que nos quedan cortas de culata y no la adaptamos. Esto hace que nos volquemos demasiado y metamos la cara muy cerca de la carcasa, asomándonos siempre por ángulo.
  • La culata no se acopla de entrada al hombro y el disparo nos golpea la cara. Si bien podría ser por culata corta, este problema suele venir en las semiautomáticas porque agarramos el guardamano muy por delante de donde debemos. Hay muchos cazadores con el vicio de encarar estirando completamente el brazo que mueve la escopeta.
  • Cazando en puesto dejamos muchos disparos traseros, sobre todo los verticales. Esto viene por falta de entrenamiento en ángulos amplios. Seguramente al salto encaramos bien, viendo algo de banda, mientras que en el puesto de palomas o zorzales dejamos los disparos traseros, y esto suele ser porque movemos la escopeta y no damos juego con el cuello, con lo que acabamos metiendo excesivamente la cara a la culata.

(Texto: Miguel Soler / Fotos: A. A.-Á. y Archivo)


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