



El objetivo de estas pruebas es determinar, mediante un rastreo ficticio realizado sobre una pista artificial, la aptitud de un equipo conductor-perro de sangre para llevar a cabo búsquedas reales de piezas de caza mayor heridas. Los rastros artificiales se trazan 24 horas antes del inicio de la prueba, empleando 250 mililitros de sangre de una especie de caza mayor y suelas trazadoras con pezuñas de la misma especie. La pista, de mil metros de longitud, incluye elementos de dificultad como paso de arroyos, tramos sin sangre, cruce de pistas, terreno abrupto y otros elementos que son frecuentes de encontrar cuando se está llevando a cabo la búsqueda real de un animal herido.
Así mismo, la prueba se desarrolla en terreno con abundancia de caza mayor, lo que supone una dificultad añadida para el perro, que debe seguir un rastro frío despreciando los abundantes rastros calientes que se encuentra en su camino.
La superación de esta prueba otorga al participante el título de “Conductor Acreditado de AEPES”, para desempeñar en el futuro labores de rastreo de piezas de caza mayor heridas en representación de la Asociación, al mismo tiempo que se inscribe al perro con el que haya superado la prueba en el “Registro de Perros de Sangre de AEPES”. La condición de conductor acreditado va íntimamente unida al perro con el que se ha trabajado durante la prueba. El conductor podrá actuar como “acreditado” siempre que trabaje con un perro que haya superado la prueba y se encuentre por tanto inscrito en el Registro de Perros de Sangre de AEPES.
Estas pruebas no evalúan únicamente las aptitudes para el rastreo de sangre de un can, sino la preparación para el trabajo real en la búsqueda de piezas de caza mayor heridas de un equipo conductor-perro de sangre.
La primera de estas pruebas tuvo lugar en la localidad asturiana de Otur (Valdés) el pasado 14 de marzo, y fue precedida por un seminario sobre búsqueda con perros de sangre de piezas de caza mayor heridas, orientado fundamentalmente a guardas de los Cotos Regionales de Asturias.
La prueba se desarrolló en un terreno muy quebrado y después de que sobre los rastros trazados el día anterior cayera una fuerte lluvia. A pesar de ello, los tres equipos participantes siguieron los rastros a través de pastizales, eucaliptares, zonas de matorral espeso e incluso tramos que discurrían en las cercanías de una explotación ganadera -lo que supone normalmente una fuerte distracción para los perros y enmascara los olores propios del rastro- y llegaron con éxito al final de los mismos, superando la prueba y recibiendo su acreditación por parte de AEPES.
La segunda prueba tuvo lugar el día 20 de marzo, en terrenos del municipio de Torrelodones (Madrid). En esta ocasión la principal dificultad para los perros y conductores participantes fueron los abundantes rastros calientes de jabalí, con algunos rastros también de ciervo, existentes en la finca. Acudieron a la prueba cinco equipos de Madrid, Cataluña, Cantabria e incluso de Portugal, de los que lograron acreditarse tres.
Las pruebas resultaron todo un éxito y el nivel general de perros y conductores fue muy alto, logrando acreditarse los primeros seis equipos de rastreo de la Asociación Española del Perro de Sangre, que enumeramos bajo estas líneas. La AEPES tiene previsto realizar más pruebas de este tipo en los próximos meses. Para más información puede visitarse la página www.aepes.es.
| Conductor | Perro | Raza | Comunidad |
| López-Cancio García, Óscar | “Simba” |
Sabueso de Baviera |
Asturias |
| Rubio Fernández, Rubén | “Clara” | Teckel |
Asturias |
| López-Cancio García, Óscar |
“Sol” | Teckel |
Asturias |
| Sainz Acacio, Manuel |
“Isa” | Braco alemán |
Madrid |
| Sainz Acacio, Manuel |
“Tundra” | Teckel |
Madrid |
| Cenizo García, José Ignacio |
“Mora” | Teckel |
Cataluña |
(Fotos: AEPES)









