



2011 no ha sido el mejor año para Iraola pero asegura que «ya estoy mejor de mis problemas de salud» y ya ha llaamdo a su amigo Rufino Eizmendi para preguntar cuándo será el primer eliminatorio de zona. La caza menor con perro es su gran pasión, la caza en general y sus perros sus grandes amigos. Ellos no le fallan nunca, y si lo hacen Modes les disculpa enseguida.
La zizurkildarra guarda mil y un anecdotas en el monte, en las jornadas de caza en las que las alegrías son muchas o en las que tras kilómetros de marcha «sólo ves una perdiz, pero la caza es así. Si te gusta tampoco importa mucho cuando piezas atrapas, disfurtas del monte, de los perros,...» pero lo dice con la boca pequeña. Modes Iraola lleva la caza en al sangre y como a cualquier cazador no le gusta regresar de vacío. «Empecé a caza siendo una niña. Mi padre nos enseñó a mi y mis hermanos a cazar. Entonces no era habitual que cazaran las mujeres y tenía que escuchar muchos comentarios desagradables, pero a mí no me importaba demasiado. A mí me gustaba cazar y no me quedaba en casa».
Grandes alegrías y esfuerzo
Los montes de Zizurkil y los alrededores fueron los primeros campos de entrenamiento de Iraola. Los conoce a la perfección y los ha recorrido cientos de veces. Aunque asegura que salir cada jornada es una aventura «nunca hay que bajar la guardia porque nunca sabes donde va a salir tu presa. La caza exige gran concentración y paciencia, como te despiestes fallas».
Modes Iraola no pierde el tiempo en tonterías una vez que se calza sus botas de monte y su chaleco. El objetivo es claro, lograr el máximo de piezas y desde que comenzó a competir su gran capacidad de concentración ha sido clave para lograr sus campeonatos de Euskadi, España o los mundiales en los que ha logrado grandes éxitos. Lleva ya treinta años competiendo y experiencia le sobra, aunque asegura que «tienes que tener suerte para ser campeona del mundo», y muchas horas de entrenamiento que la zizurkildarra considera como «algo normal». Sarna con gusto no pica, y para ella las duras jornadas haga sol o llueva, y largas caminatas cargando con el equipo de caza a cuestas, es parte del precio que hay que pagar.
Junto a ella en todo momento sus mayores alegrías, sus perros. Modes Iraola habla de ellos como una madre habla de sus hijos. Son sus joyas y no es para menos. Mayo de Belkoain, Juli, Heldo,... le han dado grandes alegrías a ella y a otros campeones guipuzcoanos que han disfrutado de su ayuda en los campeonatos del mundo.
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