



Según explica la Guardia Civil en nota de prensa, el suceso tuvo lugar en la tarde del pasado 12 de febrero en un coto de caza del término municipal de Badajoz, cuando los agentes observaron desde la distancia a varias personas cazando con galgos, quienes al percatarse de la presencia de los agentes, "huyen del lugar abandonando a tres perros raza galgo y una pieza de caza muerta, una liebre".
Al recuperar a estos tres animales, se les pasa el lector de microchips a los galgos por lo que fue identificado el propietario, una persona a la que los guardia civiles reconocen a la misma que ese día en el coto de caza "fue preguntada si era el propietario de los animales, a lo que contestó de forma negativa, alegando que sólo daba un paseo por la zona".
Los agentes continúan con las investigaciones y descubren que "momentos después de ser sorprendido cazando y dejar en el lugar a los perros", esta persona acudió al Cuartel de la Guardia Civil de Mérida para denunciar la pérdida de sus perros.
Una denuncia que "fue sin duda formulada con la intención de eludir su responsabilidad en la acción ilegal de caza", explica la Guardia Civil.
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