



Los dos conductores acreditados son Óscar López, que participó en la prueba con un teckel (“Sol”), y un sabueso de Baviera (“Simba”) y Rubén Rubio, que logró superar el examen con su teckel “Clara”.
En una pequeña entrevista al diario asturiano, Rubén Rubio, guarda del coto de Villaviciosa, habla de “Clara”, que con 17 meses tiene “unas cualidades y afición desmesuradas”, así como una “viveza e inteligencia, casi como un perro adulto” dice su propietario.
Para lograr la acreditación de la Asociación Española de Perros de Sangre tanto Rubén Rubio como Óscar López tuvieron que recorrer con sus respectivos canes una distancia de un kilómetro, siguiendo un rastro con una antigüedad de más de 24 horas marcado con 250 mililitros de sangre de una especie de caza mayor (en el caso de Asturias fue de jabalí) y suelas trazadoras con pezuñas de la misma especie.
La pista incluyó elementos de dificultad como paso de arroyos, tramos sin sangre, cruce de pistas, terreno abrupto y otros elementos que son frecuentes de encontrar cuando se está llevando a cabo la búsqueda real de un animal herido.
Así mismo, estas pruebas se desarrollan en terrenos con abundancia de caza mayor, lo que supone una dificultad añadida para el perro, que debe seguir un rastro frío despreciando los abundantes rastros calientes que se encuentra en su camino.
Rubén declara que aunque cualquier raza es apta para este tipo de rastreos, las más idóneas son teckel, sabueso de Hannover y montañés de Baviera.









