



Los hechos ocurrieron en octubre de 2007 en la zona de Santa Bárbara, en el término de Burriana, donde el condenado se encontraba cazando mediante esta práctica cinegética, para la que se utiliza liga y reclamo electrónico, «sin autorización para utilizar tal método de caza», tal y como recoge la sentencia de conformidad hecha pública ayer por la Fiscalía de Castellón.
De este modo, los agentes de la Guardia Civil sorprendieron al imputado con una bolsa en cuyo interior portaba 79 aves, entre ellas petirrojos, currucas capirotadas y carriceros, especies todas ellas incluidas «en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas de Interés Especial», tal y como añade el mismo escrito judicial.
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