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En Navarra, por las exigencias de la Administración

Cada vez es más difícil cazar perdices

La Asociación de Cazadores Navarros (Adecana) denuncia en esta nota de prensa las dificultades que encuentran para poder cazar más de dos días la perdiz en esta temporada, ya que la Administración les exige mejoras del hábitat que le corresponden a ella.
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Cazador de perdices en un coto navarro.

Como novedad en la Orden de Vedas de Navarra 2017-18, se ha establecido que las sociedades de cazadores acrediten el haber trabajado en los últimos años en medidas eficaces de mejora del hábitat de perdiz, como las bandas sin cosechar o sin cultivar, las siembras y/o los desbroces destinados a la mejora de esta especie, el haber acreditado haber trabajado activamente en el control de depredadores, así como haber presentado en los últimos años unos calendarios de caza adecuados a las poblaciones naturales disponibles en dicho acotado.

Jesús Irazola, secretario de la Asociación de Cazadores Navarros (Adecana) y representante de esta asociación en la Comisión Asesora de Caza, no está de acuerdo en que si se quiere cazar más de dos días se disponga como condición sine qua non que las sociedades tengan que cumplir estas tres condiciones. La Administración a través de sus estudios y los cazadores tenemos muy claro que el problema de la perdiz no es la caza, sino el deterioro de su hábitat. Si la gestión de los habitats le corresponde al Gobierno de Navarra, ¿por qué Medio Ambiente carga en exclusiva sobre los cazadores algo que debería hacer la Administración?

Jesús indica que “llevamos veinte años de planes de ordenación cinegética y no han servido para nada, ya que sólo sirven para contar animales y para hacer gastar inútilmente mucho dinero a las sociedades de cazadores. La disminución paulatina de la perdiz se sabe que viene determinada por el cambio del hábitat. Desde Adecana venimos solicitando desde hace muchos años que los Planes de Ordenación Cinegética sean integrales, incluyendo la caza, la agricultura, la ganadería, la gestión forestal, etc.”. Este experimentado cazador afirma que los POC sólo sirven si con ellos se mejora el hábitat. “Las sociedades únicamente somos los titulares de los aprovechamientos que se nos adjudican, pero los titulares de los cotos que generalmente son los ayuntamientos, junto con medio ambiente, son los que tienen la potestad real de mejorarlos. En cambio los cazadores no somos los propietarios de estos terrenos y sólo podemos hacer lo que nos dejan, y encima con nuestro dinero y mano de obra”. Jesús da dos ejemplos con los que se podía trabajar: un ayuntamiento puede exigir en el arriendo de comunales la práctica de medidas medioambientales favorables para la fauna, como obligar a dejar bandas sin cosechar, promover desbroces, etc., o el propio Gobierno de Navarra podría hacer mucho más para que la recolección se haga con un mayor respeto medioambiental, o exigiendo un mayor control de la econdicionalidad que promueve la PAC.

Voces más que autorizadas

Jesús afirma categórico que “la perdiz desaparecerá el día que se deje de cazar. Si la Administracion sigue centrándose exclusivamente en limitar la caza de la perdiz, disminuirán los socios de los acotados, y con ello las aportaciones y mano de obra voluntaria de las sociedades y los trabajos a favor de la perdiz y del hábitat”.

Florencio Markina, doctor en Ciencias Biológicas y gestor de Aran Navarra Servicios Medioambientales y especialista en planes de Ordenación Cinegética, tampoco está de acuerdo en la gestión que se está haciendo de los hábitats de las especies esteparias. Floren indica que “la dureza del terreno en el que se desarrolla la caza de la perdiz, la progresiva matorralización de las laderas y una elevada edad media de los cazadores, dificulta notablemente la caza de la perdiz roja en muchos acotados navarros, con lo que la presión ejercida sobre la población es mínima, independientemente de las jornadas de caza que se planteen cada temporada, siendo más efectivo y racional establecer un cupo de capturas por temporada que una limitación de los días de caza. En mi consideración la problemática que rodea a la perdiz roja en Navarra, en general, se basa en una progresiva pérdida de hábitat por la transformación de los usos tradicionales del campo (agricultura y ganadería, fundamentalmente), influyendo poco, o muy poco, la presión cinegética que se realiza sobre la especie. Véase el caso de acotados que han optado por la veda de la especie y siguen perdiendo población al mismo ritmo que antes del cierre de su aprovechamiento”.


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