



Este es el balance del final de la temporada de una modalidad cinegética que se localiza únicamente en Castelló y parte de Tarragona y que está prohibida por los tribunales, la legislación estatal y las directivas europeas.
Las mismas fuentes precisaron que este descenso de sanciones se explica en primer lugar por la disminución del número de paranys "activos" -se ha pasado de casi 2.000 a alrededor de 1.000- y la reducción de las horas reales de caza, dado que la actividad se ha concentrado más en horario nocturno y en fines de semana o fiestas señaladas.
Una información de Nacho Martín Castelló para El Mercantil Valenciano.









