



Según apunta su presidente, José María Melero Melero, el motivo de esta decisión es la “imposibilidad” de seguir haciendo frente a los daños que provocan los conejos en la agricultura.
José María Melero, presidente de esta Sociedad, ha explicado al ‘Diario de Navarra’ que desde 2006 han pagado un total 277.191 euros, entre colocación de mallas para evitar el paso de los conejos a los campos y el abono de indemnizaciones por daños. De esta cantidad, más de 180.000 euros han sido aportados por las cuotas anuales de los 125 miembros con que cuenta esa sociedad y por la recaudación obtenida con la venta de tarjetas para descaste de conejo en verano, y el resto se ha cubierto con subvenciones del Gobierno Foral.
Sin embargo, dice Melero, “todavía nos quedan por pagar los daños en dos campos de olivos y en un huerto de brócoli. Además, estamos pendientes de sentencia en un juicio que tenemos con dos agricultores. Si perdemos este litigio, todavía nos quedarán por pagar 18.000 euros”, ha declarado el presidente de los cazadores de Ablitas al periódico navarro, y ha añadido que ante este panorama de ruina económica “la sociedad no puede seguir en el coto”.
José María Melero apunta a que algunos agricultores ponen poco de su parte para solucionar un problema que afecta tanto a cazadores como a agricultores. “Nosotros pagamos la colocación de las mallas de protección de los campos y luego ellos no hacen nada por mantenerlas en buen estado. No tienen obligación de cuidarlas, y por eso hay algunos agricultores que las destrozan con sus tractores, dejando vía libre a los conejos. Así, los cazadores pagamos prevención y daños, y eso no es justo”, dice Melero, al tiempo que achaca a la concentración parcelaria realizada en los terrenos de la villa (de 6.500 hectáreas) otra parte de su decisión de abandonar el coto, por el incremento de costes. “Antes el coto tenía viñas, olivos y cereal, pero ahora hay mucho tomate, piña, brócoli y maíz. Si hay 3.000 hectáreas de nuevo regadío, todo el mundo pide malla, y los gastos se incrementan. Además, los costes de indemnización de este tipo de cultivos son mucho mayores, y nosotros no podemos más”, sentencia Melero.









