



El coto de Cintruénigo, el de Castejón o el de Cascante han abierto dos días, tres el de Tudela, y apenas seis algún privilegiado, caso de Ribaforada. En cambio, comparan que en la vecina Mallén cazan los fines de semana, los jueves y los festivos. La comparación les resulta sangrante después de pagar durante estos veinte años los planes cinegéticos, los estudios realizados, las partidas de daños a la agricultura o el guarderío, soportar controles y más controles y ver que se han quedado sin caza.
"Que nos dejen hacer a nuestro modo algo, y no solo exigirnos papeleos y más papeleos" exclama José Manuel Abizcuri, de Cascante. "La Administración nos dice no, no y no a todo. Es hora de que nos permitan repoblar con perdices de garantía, de calidad certificada", añade José Ángel Pérez Calavia, de Ribaforada.
"Hemos cazado dos días y sobraron los dos. No hay caza. Tenemos bajado el cupo a dos piezas, perdices, sin liebre. O hacemos algo o esto se nos va. O dejan repoblar algo, o esto se ve muy crudo. La gente paga para cazar y hay caza. No se puede estar todo el día a por conejos", denuncia José Luis Rodríguez Rodríguez, de Castejón.
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