



La alerta surgió cuando la pandilla de Figueiroá, una de las cuatro del coto de ese municipio, realizaba una batida de jabalíes entre Vilaudriz y Telleiros. En una zona de monte próxima a un prado, descubrieron un insólito artilugio instalado, al parecer, para capturar de forma ilegal piezas de caza mayor.
La trampa consiste en un poste de al menos de cuatro metros de alto, al que se sujeta en su parte superior un piedra de gran tamaño. El contacto con un cordel muy fino que discurre a ras de suelo paralelo al tronco, que se coloca en posición vertical camuflado entre unos árboles, provoca que el montaje se desplome con todo su peso sobre la víctima.
Más información en La Voz de Galicia.









