



«Esta situación coincide con el inicio de la huelga, porque cuando el furtivo sabe que la vigilancia ha bajado, actúa», denuncia el guarda Manu García.
Pese a que en 2011 sólo se registraron en la provincia dos casos de furtivismo similares al que llevó al arresto de tres cazadores ilegales la madrugada del pasado jueves 19 en Valdegovía, «esto es solo la punta del iceberg. Nosotros trabajamos en determinados días, seguimos en contacto con la población rural, y cada semana nos llegan informaciones de tiros por las noches en la zona de Valdegovía, de ciervos decapitados. Obviamente, es gente a la que no se pilla, no son hechos constatados, pero están ahí», añade García.
No es el único problema que preocupa a estos guardas. Su denuncia se extiende al despido por parte de ACCA el pasado 17 de enero de su compañero Mariano Rabanal, delegado de personal adscrito al sindicato ELA, que consideran improcedente. «Le acusan de hacer un mal uso del crédito horario que le corresponde por ser delegado, pero nosotros entendemos que lo único que quieren hacer es desestabilizar la huelga. Los motivos que constan en la carta no son ciertos, es más, empezaron con un expediente con tres motivos y se han quedado con uno, que es totalmente falso», critica Ziortza Bocanegra, representante de la central sindical.
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