



Las trampas fueron localizadas en distintos terrenos cinegéticos pertenecientes al Ayuntamiento de Rosinos de la Requejada. Los agentes medioambientales no solo hallaron los aceros colocados por el monte sino que también tropezaron un cuadro muy más descorazonador al encontrar «restos esqueletizados de lobo, ciervo y jabalí».
Los agentes denuncian que son trampas «crueles porque no son selectivas»
Fuentes de la Guardería Medioambiental ponen de manifiesto que la aparición de estos cuerpos ya descompuestos demuestra «la crueldad de un sistema de trampas que no es selectiva y que produce la muerte de los animales atrapados por inanición, por agotamiento o por extrangulamiento».
La normativa califica estas prácticas, según precisan, «como una infracción muy grave, y la multa supera los 3.000 euros, pero puede tener responsabilidades de tipo penal si mueren especies protegidas».
Las mismas fuentes señalan que el trampeo y el laceo «es una práctica, por desgracia, muy habitual», y consideran que el autor o los autores pueden estar impulsados a cometer estas ilegalidades por muy diferentes motivaciones, que pueden ser «cinegéticas, por daños de la fauna o por conflictos de caza».
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