



En concreto, en Cervantes fueron detectados ocho, cuando el año anterior se habían retirado once, y en el 2004, treinta. «Nos hace ilusión pensar que la gente está más concienciada, pero también puede ser que queden menos tramperos», dice Guillermo Palomero, presidente de la oenegé. Esta, que colabora con la Federación Española de Caza para compatibilizar la caza legal (batidas de corzo o jabalí) y la conservación del oso, se moviliza además para combatir a los pirómanos, personándose como acusación en el caso del gran fuego que el 17 de octubre afectó a un área de gran interés para la especie, la de Porcarizas, en los Ancares leoneses. Dicha zona limítrofe con Galicia tenía presencia habitual de una o dos osas con oseznos. La Guardia Civil detuvo por este caso a un celador de la Reserva Regional de Caza leonesa.
Para FOP, este caso reviste especial gravedad al tratarse el detenido de un empleado de la Administración y que ya había sido identificado y denunciado en el año 2005 por vigilantes de la Patrulla Oso, junto con el Seprona de la Guardia Civil, en un episodio de furtivismo. Esperan que el procedimiento penal que se sigue contra el celador lo vea un tribunal del jurado.
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