



Según informa en su edición de hoy viernes ‘El Diario Montañés’, el optimismo es la nota predominante entre las distintas cuadrillas jabalineras que disfrutan de la caza del jabalí en este espacio, ya que la presencia de cochinos en la práctica totalidad de los lotes de la Reserva está casi garantizada.
Según este diario, la abundancia de jabalíes se ha constatado a través de las jornadas de perreo que se han desarrollado por parte de los monteros de muchas cuadrillas durante primavera y el verano. Las brañas hozadas, los bañaderos muy usados y los caminos muy utilizados son pruebas evidentes de que el jabalí ha experimentado un importante crecimiento en lo que a su población se refiere respecto a los últimos años.
La abundancia de suidos en los montes de la Reserva está también motivada por las buenas condiciones que se han producido para la cría, señala ‘El Diario Montañés’. La abundancia de agua y alimento debido a la bonanza climatológica de los últimos meses ha tenido una repercusión directa en el número de ejemplares.
A estos factores hay que añadir la positiva repercusión que están teniendo los cupos fijados por la Administración para la caza del jabalí, señala el diario cántabro. El límite del número de capturas, y el respeto que de ellos han hecho de forma mayoritaria las cuadrillas, ha permitido que las poblaciones de jabalí se hayan consolidado en zonas en las que hace apenas unos años era prácticamente imposible encontrarse con algún ejemplar.
Así, la Administración ha mantenido de forma invariable los cupos vigentes en las últimas temporadas: hasta ocho jabalíes en todos los montes de Liébana; cinco en los de la zona alta del Nansa (Bárcena Verdujal, Casal Norte y Casal Sur); tres en el resto del Nansa y en los montes de Campoo; y dos en los lotes de las comarcas de Cabuérniga y de Valdeiguña.
Eso sí, esta primera jornada estará marcada, en lo negativo, por la abundante vegetación existente en estos momentos del año en el monte, y que se convertirá en un aliado de los cochinos a la hora de huir de los tiros de los cazadores, así como el calor que, aunque mermado, todavía puede hacer mella en las jaurías de perros de caza mayor a la hora de trabajar en la búsqueda y desencame de los jabalíes, a lo que se une la baja condición física de los canes a resultas de meses de inactividad.









