La palabra pasteurelosis, la enfermedad respiratoria causante de la muerte de 137 ciervos en la provincia de Zamora, ha pasado en los últimos días a formar parte del vocabulario habitual de los ganaderos y vecinos de los 22 municipios afectados
Tan solo en dos cotos de caza de la Reserva Regional de la Sierra de la Culebra de la provincia de Zamora se han encontrado 36 cadáveres, lo que representa el 26,2% de los animales muertos hallados, según ha denunciado la organización agraria Coag.
El nombre de los territorios afectados aún no ha sido facilitado, aunque los datos de los que dispone la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Zamora, apuntan a que las zonas más perjudicadas han sido Villardeciervos, (entre este coto y la finca de Manzanal parece que surgió el foco inicial) y Cernadilla.
Coag apunta a otro posible efecto de la pasteurelosis y es la falta de animales vivos y en buen estado en la zona, donde antes era habitual ver a familias tanto de ciervos como de corzos.
Los ganaderos de la zona no saben si atribuirlo a que la cifra de animales afectados por la enfermedad sea superior o a un posible traslado de los animales a otras áreas limítrofes. Además, desde la organización agraria aspiran a que con el arranque de la berrea, en el mes de septiembre, se puedan aclarar los efectos que ha tenido la enfermedad en la población de ciervos de la Sierra de la Culebra.
Desde el PSOE, en las Cortes de Castilla y León, se ha planteado la puesta en marcha de un plan de vacunación como medida preventiva «para evitar la mortandad de la cabaña ganadera de extensivo que haya podido tener contacto con los restos de animales salvajes», aunque desde Coag se prefiere sosiego y permanecer a la espera de cara a ver cómo evoluciona la enfermedad ante la falta de nuevas muertes de cérvidos en la zona en los últimos días.
Asimismo, la propuesta del PSOE de poner en marcha una campaña de vacunación gratuita tampoco convence a todos los profesionales del sector, que prefieren no aplicar ningún tipo de tratamiento a sus reses por temor a los posibles efectos que pueda producir la vacuna.
«Seguimos pensando que había que tomar en consideración la posibilidad de vacunar al ganado de extensivo de los ganaderos de las zonas más afectadas, que es el que más contacto ha tenido con los animales muertos que hay en el campo. Además, si en un futuro algún animal se ve afectado, los que van a sufrir las pérdidas son los profesionales del sector», explica el procurador socialista en las Cortes Manuel Fuentes, quien añade que de pasar la enfermedad a la cabaña ganadera, los animales tardarían uno o dos días en morir.
Según informa el Club de Caza, de esta forma, el PSOE propone una campaña de vacunación selectiva para aquellas zonas donde mayor número de cadáveres se han encontrado, lo que según sus explicaciones no representaría «un gasto excesivo» para la Junta, debido a que, en los últimos diez años, los ganaderos han apostado por la ganadería intensiva. «Si la enfermedad llegase a la cabaña ganadera, ya no habría remedio porque supondría la muerte de todas las reses en muy poco tiempo. La Junta tendría que tomar ya esa decisión, porque es una medida prudente ante lo que puede provocar una mortandad de reses», manifiesta Manuel Fuentes.

