



De acuerdo con estos datos, las batidas de control que el Principado de Asturias puso en marcha en el primer semestre de 2010 parecen haber dado sus frutos.
En julio de 2009 se habían registrado alrededor de 150 cabezas de ganado muertas por ataques de lobos, con unas pérdidas económicas que Agall cifra en unos 30.000 euros. Ahora, tras las batidas, esta cifra se ha reducido un 85%, registrándose en los primeros seis meses de 2010 sólo 20 casos mortales.
Fuentes de Agall consultadas por el periódico ‘El Comercio Digital’ aseguran al respecto de las batidas que “es posible que no haya sido solamente la Administración regional la que haya acabado con los cánidos salvajes, sino que también se sospecha que han participado ganaderos”.
El diario asturiano aseguró ayer en una información que de confirmarse los datos de esta Asociación de ganaderos, estaríamos ante “la temporada con más reducción en la población de lobos en Mieres, Morcín y Riosa desde hace años, dejando la colonia de cánidos salvajes prácticamente a cero”.
Este mismo periódico asegura que el problema del lobo podría no estar resuelto del todo en los concejos de Lena y Quirós, ya que allí “aún hay una abundante población de lobos”; no en vano, los ejemplares que habitaban y actuaban en el Monsacro, Loredo o Monte Polio provienen de estos dos concejos.
“El aumento de miembros en las camadas de Lena y Quirós hace que algunos, sobre todo lobos jóvenes o muy viejos, se asienten en Mieres, Morcín o Riosa buscando nuevas zonas para la caza”, aseguran desde Agall para ‘El Comercio Digital’. Los ganaderos continúan criticando las acciones de la Administración regional con respecto a un eterno problema “que tampoco se arregla matando lobos a discreción”.
Para Agall, “es necesario aceptar al lobo como un elemento importantísimo en el ecosistema asturiano”, por lo que también se muestra contrario a esta clase de batidas que “reducen una población diezmada ya de por sí”.
Como alternativa, proponen “el pago religioso de las indemnizaciones por ataques de lobo” y no “una negativa constante a abonar las compensaciones, aludiendo que no existen estos animales para después organizar cacerías en las que acaban con ellos”. De hecho, esta Asociación asevera que aún “no se ha abonado ninguno” de los 20 animales que han perecido este año víctimas del lobo.









