



El impuesto se gestiona a partir de la información contenida en el padrón de cotos de caza, que se formará anualmente, y estará constituido, entre otros, por el número de matrícula, denominación y clase del coto, tipo de aprovechamiento, término municipal donde se ubica, superficie en hectáreas, superficie cercada, etcétera.
De esta forma se cumple uno de los mandatos contemplados en la Ley de Caza de Extremadura, que ha abordado una reforma de la normativa reguladora de esta actividad que pretende establecer un modelo sostenible, integrar el aprovechamiento cinegético y la conservación del medio natural.
Además, dotar a dicha práctica de un marco jurídico sencillo y abierto, fijar el reconocimiento de la caza como actividad social y económica e impulsar y consolidar como objetivos fundamentales la planificación cinegética, la simplificación administrativa, la profesionalización del sector y el fomento de las especies y de su calidad.
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