



A estas alturas de la temporada, hay quien atribuye la desorientación de esas especies a la presencia de cazadores en el monte -aunque ellos se catalogan, en cambio, como «efecto de control»- o a otras actividades que los alteran. Daños en cultivos y siniestros si se acercan a las carreteras (incluso ocurre en vías de alta capacidad) son los dos peligros que más acechan cuando hay animales sin rumbo, sueltos.
Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en el 2010 se registraron en Galicia 2.705 accidentes causados por la incursión de animales en las vías. Cifras similares dejaron los dos años precedentes. Los provocados por jabalíes, corzos y otra fauna silvestre, así como perros y otros animales domésticos, predominan en los datos. Concretando, Lugo es la provincia con mayor accidentalidad (918 siniestros del total), y en la de Pontevedra destaca especialmente la causada por equinos, clasificación en la que le sigue, de nuevo, la provincia lucense.
2.500 euros por siniestro
Javier Nogueira, presidente de la Federación Galega de Caza, ofrecía ayer una valoración clara: «Os grandes problemas da caza en Galicia, hoxe en día, son os accidentes e os danos en cultivos que causa a caza maior». Sobre todo los jabalíes. El pago de daños, a veces, hace muy complicada la supervivencia de los tecores. En cuanto a los animales, sí pueden influir los períodos de cría o también la época de siembra.
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